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Experiencies de Voluntariat
(Continuació)

Cuando nos ofrecemos voluntariamente para realizar un servicio que beneficia a otros y aplicamos nuestras habilidades y talentos a causas filantrópicas, nos enriquecemos como personas de muchas formas. Para empezar, está científicamente demostrado que las tareas físicas y mentales que acompañan a muchos de los quehaceres que llevan a cabo los voluntarios aportan enormes beneficios para la salud. Recordemos que un principio fundamental en medicina es que el uso de cualquier órgano, incluido el cerebro, estimula su desarrollo y favorece su buen funcionamiento; por el contrario la inactividad da lugar a su atrofia y deterioro. Para renovarnos y mantener la vitalidad de nuestro ser, no tenemos más remedio que vivir con las alas de la laboriosidad y del cambio. Las personas que ejercitan con regularidad su cuerpo y su mente compensan los efectos del implacable reloj biológico, incluso cuando el tiempo que marca conspira para robarnos el entusiasmo, la energía, el equilibrio y la resistencia. En mi opinión, todos deberíamos apuntarnos al «movimiento del movimiento».

El envolvimiento con el mundo que nos rodea y la conexión con los demás son los ingredientes de la receta que recomendó hace unos años la autora francesa Simone de Beauvoir para superar muchos de los retos que nos plantea nuestra irremediable caducidad: «La solución ¿dice la famosa escritora¿ es fijarnos metas que den significado a nuestra existencia, esto es, dedicarnos a personas, grupos o causas. Sumergirnos en el trabajo social, político, intelectual o artístico. Desear pasiones lo suficientemente intensas que nos impidan cerrarnos en nosotros mismos. Apreciar a los demás a través del amor, de la amistad, de la compasión y vivir una vida de entrega y de proyectos, de forma que podamos mantenernos activos en un camino con significado, incluso cuando las ilusiones hayan desaparecido y nuestro fervor por vivir se haya marchitado».

Los seres humanos estamos equipados con genes y con neuronas cerebrales que nos impulsan a creer en aquello que favorece la conservación de la especie, que asegura nuestra supervivencia y que nos hace sentirnos felices. Imagino que una de las creencias más antiguas está en la importancia de alimentar las facultades del alma, incluyendo la voluntad o fuerza que nos mueve a ayudar a nuestros semejantes con disposición, ánimo y deseo libre. Esto explica el hecho de que tantos hombres y mujeres cumplan con esa ley natural que prescribe que la mejor manera de conseguir la dicha propia es sencillamente proporcionársela a los demás. En este sentido, la satisfacción que nos producen nuestros actos solidarios es el trofeo que recibimos por obedecer a nuestros impulsos naturales.

La vida ofrece innumerables situaciones en las que buscar y encontrar la dicha, pero cuando preguntamos sobre cuáles son concretamente las que proporcionan los momentos más gratos, la inmensa mayoría señala tres escenarios: las relaciones con otras personas, las actividades de ocio y el trabajo o las ocupaciones. Pienso que voluntariar con una cierta regularidad nos ofrece la oportunidad de recibir una buena dosis de la felicidad que nos aportan estos tres escenarios. Me explicaré.

La gran mayoría de las personas cree firmemente que las relaciones con otros son una causa primordial de felicidad y cientos de estudios y encuestas en múltiples países respaldan esta idea. Está demostrado que los individuos que forman parte de un grupo social solidario ¿bien sea una pareja, el hogar familiar, amistades o una organización cuyos miembros se identifican entre ellos¿ expresan un nivel de dicha considerablemente superior y superan los desafíos más difíciles que les programa la vida mucho mejor que quienes se encuentran aislados o carecen de una red social de soporte emocional. Las actividades voluntarias, al promover las relaciones amistosas y de apoyo entre compañeros o compañeras de vida, a menudo constituyen una fuente de júbilo y un antídoto muy eficaz contra los efectos nocivos de todo tipo de calamidades.

El ocio es otra esfera de la vida que nos proporciona diversión y entretenimiento. Se solía decir que el ocio es simplemente lo que hacemos cuando no estamos trabajando. Pero la realidad es que hoy, para mucha gente, el contenido del tiempo libre se ha convertido en una de las oportunidades más importantes para experimentar satisfacción con la vida.

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