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Amor y
sexualidad a lo largo de la vida
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Conferencia
Ana Vásquez-Bronfman, doctora en psicología.
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Ideas para el debate
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La sexualidad humana
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La sexualidad humana está impregnada de sentimientos y afectos a
lo largo de toda la vida.
- Desde muy temprana edad, surgen intereses relacionados con la
sexualidad y el amor:
- - Toda persona, desde muy pequeña, va teniendo experiencias que
influyen en las ideas que se hace sobre el amor y la sexualidad.
- - La memoria va haciendo lo que cado uno es, modelando sus
aspiraciones, sus rechazos, sus debilidades, en suma, su
sensibilidad .
Para saber si existe amor y sexualidad entre los mayores y de
qué manera se expresa, es necesario conocer cómo
ha sido esa experiencia continua que es su vida.
Las personas mayores actuales son la generación del cambio en lo
que se refiere a la sexualidad y el amor.
- Existe la hipótesis que los mayores de esta década
del 2000 tienen una experiencia de amor y sexualidad:
- - Que es distinta de las generaciones anteriores.
- - Que será también distinta de las
generaciones posteriores.
Desde este punto de vista, más allá de conocer la realidad
que se oculta detrás de una apariencia de respeto a los
tabúes, es interesante tratar de entender, a través de sus
historias de vida, cómo estos mayores han ido cambiando a
lo largo de sus vidas, en lo que a sexualidad se refiere.
- En las personas mayores, la actividad sexual es entendida, en un
sentido amplio, como:
- - El placer del contacto corporal global.
- - La comunicación.
- - La seguridad emocional que da el sentirse querido.
Uno de los factores que condicionan la sexualidad en los mayores es la
historia personal de salud. Los problemas de salud
(hipertensión, infarto, etc.) no deberían limitar, como
suele ocurrir, la actividad sexual.
- En los dos sexos, la segregación de endorfinas que acompañan el orgasmo es
beneficioso:
- - En la mujer, porqué reduce la simptomatología de la vulvovaginitis
atrófica.
- - En el hombre, para descongestionar la próstata.
Una historia sexual permanente a lo largo del tiempo y más rica en
actividad, se asocia a una vida sexual más rica y satisfactoria en
la vejez... y sin embargo...
Arriba
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Sugerencias
para que los mayores vivan la sexualidad y las relaciones
interpersonales sanamente:
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- - Fomentar la expresión de la problemática
sexual por parte de las personas mayores.
- - Asumir una nueva visión de la sexualidad no
limitada a la procreación, el coito, el matrimonio y las
manifestaciones heterosexuales.
- - Erradicar las falsas creencias, que se convierten en una
opresión y justificación de numerosas persecuciones y
prohibiciones.
- - Favorecer que las personas mayores tengan unos
vínculos afectivos estables y una amplia red de relaciones
sociales.
Arriba
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Conferencia
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Amor y
sexualitat, conceptos que cambian a través del tiempo
La idea que nos hacemos del amor y de la sexualidad está muy
influenciada por la historia y la cultura en que vivimos. Por eso es
necesario que recordemos la historia del concepto de sexualidad, para
comprender a los adultos mayores de hoy y los cambios que han vivido. No
conviene partir directamente de los cambios, porque es interesante saber
cómo se entendía la sexualidad cuando esas personas eran
niños, saber de dónde vienen esas ideas, qué se está
cambiando y qué no cambia o cambia con dificultad y de manera
indirecta.
Ante todo, quiero explicar que el título de esta conferencia es
"Amor y sexualidad", no porque vaya a hablar muy
específicamente del amor en general (que es todo un tema en
sí), sino porque vamos a concebir la sexualidad asociada al amor y
no la sexualidad aparte del amor. Son dos cosas distintas, existe una
sexualidad que no tiene, evidentemente, mayor relación con el amor,
pero lo que les interesa a los adultos mayores es esa íntima
relación entre amor y sexualidad.
El amor es un sentimiento y una emoción que impregna las relaciones
humanas e incluso también, las relaciones entre algunos animales, y
las impregna desde el nacimiento mismo. Existe un aprecio, una
valoración de la persona amada, que es muy importante. Desde hace
una veintena de años, muchos investigadores hablan de un sentimiento que
no se puede traducir bien al castellano, que en inglés se llama
"attachment". En castellano sería "apego", pero
más que apego es el sentimiento de sentirse íntimamente
unido a la persona amada. Este sentimiento constituye un primer
sentimiento de amor que es muy fuerte, se encuentra ya en los
recién nacidos, y no sólo en los seres humanos, sino
también en muchos animales. Boris Cyrulnik, que estuvo el año
pasado hablando para la Fundación "la Caixa",
decía que conocía varios casos de niños, muy pequeños, que,
separados del objeto de "attachment" -en general, su madre-
se dejaban morir, preferían morir antes que vivir esa
separación del objeto amoroso. La persona amada es un
vínculo muy fuerte y muy importante para los seres humanos.
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Historia del concepto de sexualidad
La sexualidad es un concepto reciente. Hasta mediados del siglo XIX, la
palabra "sexualidad" no existía, se hablaba de
"sexo" pero no de "sexualidad". Se empezó a
usar en la primera mitad del siglo XX. Las actuales personas mayores (en
el año 2000) nacieron entre 1930 y 1950 (incluso algunos, en la
década anterior, de 1920). Se formaron, por lo tanto, en el
concepto de sexualidad que se usaba en la primera mitad
del siglo XX. Es importante tenerlo presente, porque es el concepto de
sexualidad que era la norma para sus padres y que, de una u otra manera,
les enseñaron.
En la primera mitad del siglo XX, la palabra "sexualidad" se
entendía bajo un solo aspecto: el acto sexual como función
de la reproducción, dentro del marco legal y/o religioso del
matrimonio. Esta era la sexualidad aceptada por la sociedad: centrada en
la penetración, en el coito, sin tomar en cuenta las otras
prácticas que podrían o no estar relacionadas con la
sexualidad, como el beso -que no está relacionado directamente con
la reproducción-, las caricias o la homosexualidad.
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Lo
"a-normal y in-moral", culpa y secreto
En la primera mitad del siglo XX (e incluso hasta la década de los
60), todo lo que quedaba fuera del acto sexual con penetración
-dentro del marco del matrimonio- se interpretaba como anormal y/o
inmoral. En consecuencia, se consideraban anormalidades las relaciones con
personas del mismo sexo, las caricias, la masturbación y cualquier
otro tipo de relaciones que no llevaran a la procreación,
así como se consideraban inmorales otras relaciones, como el
sadismo. Esto hacía que muchas de las prácticas en torno a
la sexualidad fueran consideradas como no adecuadas y fueran directamente
prohibidas, como la masturbación.
Estas normas hacían que las personas se autorizaran a hacer ciertas
cosas y no otras, porque desde muy pequeñas habían aprendido lo que
"no se hace" y temían las críticas de la sociedad
si se sabía que tenían esas prácticas. Es así
como los adultos mayores de hoy -que eran niños en aquella época-
interiorizaban estos conceptos, especialmente las prohibiciones, y si los
transgredían sentían un fuerte sentimiento de culpa.
Sabían que "no se podía hacer". Este es un
aprendizaje importante, que se interioriza en el inconsciente y que marca
a las personas a través de su vida. El hecho de ser inconsciente,
hace que, en general, las personas desconozcan las causas de las
prohibiciones y a la vez no se atrevan a preguntarlas, motivo por el cual
toda transgresión, cuando se atreven a llevarla a cabo, la
efectúan en secreto: se hacen cosas prohibidas sin saber claramente
por qué están prohibidas y sin decir lo que se ha hecho.
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Importancia de la historia y de la historia personal
Para entender cómo es la sexualidad de los adultos mayores -los
Seniors- en el presente, no hay que olvidar que los seres humanos tienen
una memoria (tanto consiente como inconsciente) que los va marcando a
través de su vida. Cuando un niño pequeño hace algo y lo regañan,
lo castigan o, al contrario, lo aplauden, aunque no entienda por
qué, en él queda una huella. A veces parece que lo hubiera
olvidado, pero esa huella permanece en su inconsciente y poco a poco, y
casi sin darse cuenta, el niño va aprendiendo lo que "se hace" o
lo que "no debe hacer". Por ejemplo, tocarse los órganos
genitales es algo que estaba prohibido. Hace 50 o 60 años, si un niño se
tocaba se le pegaba en la mano, le decían "eso no se
hace", le prohibían hacerlo, lo amenazaban con grandes
desgracias si lo hacía ("¡se te va a secar la mano!").
La historia personal de cada uno lo va marcando y lo va convirtiendo en lo
que es, pero esta historia personal no está aislada, sino que forma
parte de una historia global, de un país y de una época, de
lo que llamamos "una cultura" y esto marca a través de la
familia de cada uno, con sus prohibiciones y con sus autorizaciones en lo
que se refiere a la sexualidad. Por ejemplo, la coquetería:
¿qué coquetería y con qué límite?, ¿qué
se hace y qué no se hace para seducir?, ¿en qué edades y con
quién? Todo esto se va aprendiendo en el marco de la familia, una
familia que no está aislada, sino que forma parte de una sociedad y
de una cultura. Pensemos -por ejemplo- en lo que son las costumbres de los
islamistas en relación con la sexualidad. Son muy distintas a las
nuestras, porque hay una marca de la cultura, hay una marca de la historia
y para entender a los adultos mayores hay que recordar lo que fue aquella
historia y aquella cultura.
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El contexto
social
Hice esta investigación sobre la sexualidad en el adulto, en parte
con personas que entrevisté en España y en parte con personas que
entrevisté en Francia. Al comienzo del trabajo no había
pensado en hacer comparaciones, sólo buscaba a personas mayores que
aceptaran narrarme su vida, contarme la historia de su sexualidad, algo
que es muy difícil (en esta investigación, lo más
difícil ha sido encontrar a personas que aceptaran hablar de su
sexualidad). Posteriormente, al ir analizando las entrevistas, me di
cuenta de que el contexto social había marcado de manera distinta a
las personas de este lado de los Pirineos y del otro. Este ha sido un
resultado importante. En general, en ambos países, durante los años
30 e incluso hasta la década de los 50, los padres no les daban a
los hijos ninguna instrucción explícita sobre sexualidad. No
se hablaba de sexualidad ni de sexo, lo que provocaba una gran
incertidumbre, porque las normas se aprendían indirectamente y se
acompañaban de amenazas veladas o explícitas. Así por
ejemplo, los niños y jóvenes creían que masturbarse no era
sano, producía irritaciones y enfermedades, y las relaciones
homosexuales eran una perversión. Las caricias que no llevaban
necesariamente a la penetración también aparecían
como anormales o como una perversión. Todos los adultos mayores,
sin excepción, me han dicho: "Mis padres nunca me dijeron
nada". A lo sumo, los consejos de los padres eran para los hijos y
los consejos de las madres para las hijas, con una clara separación
según el sexo, como si las madres supieran de la formación
de las hijas mujeres, pero no de los hijos hombres.
Los consejos de las madres eran sobre todo "no pecar", no tener
una relación sexual antes del matrimonio y, sobre todo, sobre todo,
no quedarse embarazada. Este era el gran riesgo, el gran miedo. Se hablaba
de las hijas que "daban un mal paso". Ahora estas expresiones ya
han dejado de usarse, pero antes se usaban y con un sentido muy fuerte.
Por ejemplo, una de las personas entrevistadas dice: "Soy la menor de
cinco hijos y una de mis hermanas dio un mal paso y llegó a casa
con dos niños. Aparte de la vergüenza para mis padres, tuvieron que
ayudarla a criar estos niños". Esta era la gran prohibición:
"hija mía, no tengas una relación sexual antes del
matrimonio, porque hay el riesgo del embarazo y éste es el gran
riesgo".
Por lo que se refiere a los hombres en general, las instrucciones se
centraban en el riesgo de enfermedades venéreas y, en España, a
veces los padres ayudaban a los hijos "a espabilarse",
acompañándolos a un prostíbulo o encargándole a
algún conocido de confianza que lo hiciera...
De todas maneras, tanto las niñas como los varones, la primera vez que
tenían relaciones sexuales con penetración era, en general,
una experiencia crucial que a la vez temían y deseaban.
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La primera
vez...
Por tanto, una pregunta importante para cada entrevistado se refiere a "la
primera vez", porque -ya se ha dicho- en nuestra cultura era muy
importante: ¿cómo fue?, ¿cuándo fue?, ¿qué
sintió? Las entrevistas han mostrado que hay una diferencia
esencial entre las personas entrevistadas en España y en Francia. Todas
las mujeres que entrevisté en España saben cuando fue: en la noche
de bodas. Todas se casaron vírgenes y todas perdieron su virginidad
en la noche de bodas o en la noche siguiente. En realidad, todo el mundo
sabía que iban a perder su virginidad esa noche, era como una
ceremonia pública.
En lo que se refiere a las mujeres que entrevisté en Francia,
incluso la mayor de todas las entrevistadas, que actualmente tiene 75 años
(aquella que dijo que su hermana había "dado un mal paso"), ninguna
de ellas perdió su virginidad al casarse, es decir todas ellas
dejaron de ser vírgenes antes de casarse, y por lo demás no
todas se han casado. Existe, pues, una diferencia importante entre las
mujeres mayores de un lado y otro de los Pirineos, en lo que refiere a la
manera como iniciaron su vida sexual de adultas.
En lo que se refiere a los hombres, la diferencia ideológica entre
las niñas "para casarse" y las niñas "para no casarse" que existía
en España a fines de la década de los 30 y hasta la de los 50,
hacía que las "niñas para casarse" resultaran intocables antes del
matrimonio. Por lo tanto, los hombres que entrevisté en España,
todos sin excepción, hicieron su primer acto sexual con prostitutas
y, como ya se ha mencionado, incluso a algunos su propio padre los
llevó a "espabilarse". "Espabilarse" parece haber sido una
expresión de la época, varios Seniors la han mencionado.
Si todos ellos recuerdan más o menos cuando fue, no se acuerdan de
con quién, ni cómo fue. Es un recuerdo borrado, porque no es
un recuerdo agradable. En cuanto a los hombres entrevistados en Francia,
ninguno fue a un prostíbulo, en general todos tenían temor a
las enfermedades venéreas y varios de ellos no han ido nunca a uno.
Casi todos tuvieron su primera experiencia sexual con una mujer mayor que,
de alguna manera, les hizo sentir y saber que ella los iniciaría.
Las historias que relatan son, a veces divertidas. Uno de ellos, por
ejemplo, cuenta que fue con una señora muy acogedora. Al preguntarle
cómo se sintió, dice: "A decir verdad, doctora, era un poco
como si fuera mi mamá", y él mismo se ríe cuando
agrega "...fue muy amable, muy acogedora".
Se puede apreciar como las iniciaciones sexuales están muy marcadas
por el contexto social: en la misma época, en dos países
vecinos pero con contextos culturales e ideológicos diferentes, la
iniciación a la sexualidad adulta se efectúa de manera
distinta. Estas respuestas muestran también la importancia de
investigar las prácticas, y no sólo las normas, los
planteamientos ideológicos o las teorías sobre la
sexualidad.
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El contexto
cuando los actuales Seniors eran "jóvenes adultos"
Cuando las actuales personas mayores tenían entre 30 y 50 años (las
más mayores) -antes en Francia y más tarde en España-, se
producen grandes cambios sociales.
Al terminar la guerra civil y la guerra europea, existía una
situación de mucha pobreza en Europa, pobreza que los muchachos y
muchachas de entonces vivieron en su vida cotidiana y en sus expectativas
de vida. Más tarde (en la década de los 60 en Francia y en
la de los 70 en España), se inicia una gran expansión
económica global para toda la sociedad.
Simultáneamente, se constata un importante cambio
demográfico en el mundo, al aplicarse los grandes descubrimientos
científicos que contribuyen a mejorar las condiciones de vida en
general y más particularmente las condiciones de higiene y la
salud. Disminuye la mortalidad al mismo tiempo que aumenta la
población. Pero, ¿qué tiene que ver todo esto con la
sexualidad?
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Un lento
cambio del concepto de sexualidad
Recordemos que el concepto de sexualidad estaba limitado a la
procreación. En la medida en que, en pocos años, se produce ese
aumento de población en el mundo, de alguna manera el concepto
de sexualidad que imperaba comienza a ampliarse y va dejando de
concebirse solamente centrado en el acto sexual con fines de
procreación.
Al mismo tiempo, se empiezan a vender los primeros anticonceptivos, que se
difunden en Francia -primero a través de un comercio clandestino
formado por redes para comprarlos por correo en el extranjero- y
finalmente se legaliza el aborto en 1976. En España este proceso es
posterior.
Estos cambios se instalan lentamente en los treinta últimos años,
son fundamentales y han ido transformando la idea de que, puesto que la
sexualidad tenía como objetivo la reproducción, se centraba
en el coito sin considerar los otros aspectos de la relación
sexual.
Desde la década de los 80 el concepto de sexualidad se
amplía a la idea de placer y de goce. No se trata ya de una
sexualidad relacionada exclusivamente con la penetración, sino que
incluye el placer y el valor global de la relación de pareja.
Simultáneamente deja de restringirse a la relación
heterosexual (la homosexualidad y la bi-sexualidad comienzan a ser
aceptadas y respetadas) o a los días en que la mujer es
fértil (los días "que toca que sí", como me dijeron
algunas mujeres cuando las entrevisté). Se amplía
considerablemente el concepto y la práctica de la sexualidad; la
masturbación, por ejemplo, que se concebía como algo
"malsano" en los años 50 y 60, comienza a aceptarse. Es así como se
amplía todo el repertorio de prácticas de sexualidad que no
apuntan a la reproducción, sino al placer, al goce y al amor
compartido.
Estas importantes transformaciones, sin embargo, se produjeron cuando los
actuales Seniors eran ya adultos, tenían una vida de pareja
establecida; es decir, ya todos estaban casados (en España) y algunos
separados o viudos, pero casi todos tenían hijos. En Francia
también estaban instalados, viviendo en pareja. De modo que las
respuestas sobre cómo incidieron esos cambios en la propia vida
son, en general: "ya tenía mi vida arreglada, ya no podía
cambiar", "me llegó tarde", "esto se produce tarde en mi vida". Sin
embargo, como se verá más adelante, las transformaciones
sociales han permitido cambios, incluso en los adultos mayores.
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¿Qué
es actualmente un adulto mayor?
Desde un punto de vista sociológico, la tercera edad es un grupo
social nuevo. Evidentemente, antes existían personas de 50, 60 años
y más, pero sus características han cambiado, empezando por
el cambio demográfico, que hace que nunca antes en la historia de
la humanidad haya habido tantas personas de más de 60 años. Como ya
hemos dicho, esto se explica por los progresos de la medicina, de la
salud, del hábitat, de la limpieza, del orden en la ciudad, etc. El
conjunto de estos cambios redunda en una mejoría muy importante de
las condiciones de vida. Esta situación, más el hecho de
que, en Europa Occidental, en general las personas de estas edades tengan
una cierta independencia económica, transforma a los Seniors en una
fuerza social, tanto políticamente como en lo que se refiere al
consumo. Los actuales adultos mayores son la primera generación en
beneficiarse de estos cambios.
Esta nueva tercera edad se caracteriza, además, porque, en general,
las personas aumentan en años, es decir, se hacen mayores, pero no
envejecen tanto como envejecían las generaciones anteriores a las
mismas edades. Surge la paradoja de que se aumenta en años pero se
envejece menos.
He dicho que he entrevistado a personas de entre 55 y 80. Pues cada vez
que me dicen su edad, los miro y los veo más jóvenes que la
edad que dicen tener, o en otras palabras, tienen más edad de la
que aparentan. No es que tengan menos arrugas o menos canas, sino que sus
condiciones físicas de vida hacen que estén más
alerta, más dispuestos, que su cuerpo se mantenga mejor, que tengan
más entusiasmo, más vida. Es como si hubieran descubierto el
secreto de la juventud, ese que las generaciones anteriores buscaban tan
ansiosamente.
Este es un hecho que aún no se percibe, pero que globalmente se
está produciendo. Si cada adulto mayor tuviera una foto de sus
padres a la edad que él o ella tiene ahora (lo que es
difícil, porque ha aumentado la longevidad) y comparara su propio
aspecto físico con el de sus padres, podría apreciar la
diferencia.
Un cambio importante a considerar en esta nueva tercera edad es la
autonomía económica, que permite una mayor autonomía
en lo personal. Los mayores de antes, es decir nuestros padres, no
tenían autonomía económica, no tenían
jubilación. En cuanto a las mujeres, aunque fueran autónomas
no se concebía que vivieran solas, sino que vivían "en
familia". Pero aunque la familia constituía una protección,
también era un control. En general, se compadecía a las
mujeres -y a los hombres- que vivían solas. La situación ha
cambiado radicalmente, en la actualidad, y tanto hombres como mujeres
prefieren vivir solos y ser autónomos.
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Sufrimientos
y cambios
Estos cambios no deben interpretarse como si los Seniors hubieran tenido
una vida plácida y tranquila. Cuando se vive mucho tiempo, es
inevitable que se produzcan cambios, que pueden depender de uno mismo o
que provienen del exterior, como las enfermedades, las muertes de los
seres queridos, las dificultades laborales o los altibajos del trabajo. Y
no olvidemos que, en su infancia y/o su juventud, esas personas vivieron
lo que se considera "situaciones límite", como una guerra civil o
una guerra de ocupación. Algunos adultos mayores han enviudado, han
sufrido el fallecimiento de hijos o han tenido que soportar enfermedades.
Todo ello no puede sino influir en la manera como se vive, como se acepta
la vida, como la persona se sobrepone a las dificultades. A pesar de todo,
lo sorprendente en estos Seniors es su capacidad de adaptación y de
superación de esas desgracias.
Estos hechos y el esfuerzo por superarlos han contribuido a algo
así como una provocación al cambio para cada uno de estos
Seniors, de modo que, poco a poco, los adultos mayores han logrado hacer
transgresiones de los tabúes que aprendieron cuando pequeños.
Dijimos al comienzo de esta conferencia que los adultos mayores estaban
marcados por la forma como los educaron, por las normas y las
prohibiciones que les inculcaron. Sin embargo, aunque las interiorizaron,
a través del tiempo y la experiencia de vida han ido reflexionando
y han sido capaces de transgredirlas.
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Seniors,
los grandes miedos en cuanto a la sexualidad
A pesar de los cambios y de la experiencia adquirida, hay aspectos en
cuanto a la propia sexualidad que producen miedo. En las mujeres mayores,
curiosamente, el gran miedo se refiere a la apariencia física. En
las entrevistas, muchas mujeres dicen: "Es que ya no me miran..." Sucede
que las mujeres han aprendido a lo largo de su vida, directa o
indirectamente, a ser apreciadas principalmente por su apariencia
física, han aprendido a ser miradas, a que las miren sin que eso
signifique una agresión. Entonces, sentir de repente que son
invisibles y transparentes les sorprende mucho. Varias mujeres comentan
"Ya nadie me mira... subo al bus, o en el metro, y es como si pasara y
nadie me viera, como si no existiera". Al haber aprendido a ser valoradas
por su aspecto físico y no por lo que hacen, ni por sus ideas, ni
por su inteligencia, les cuesta volver a estructurarse y decirse: "Bueno,
soy una mujer interesante, aunque no sea tan bella y esté llena de
arrugas, y mi cuerpo ya no sea el de una muchacha joven".
Por su parte, el gran miedo de los hombres mayores está
directamente relacionado con la sexualidad, y es la impotencia. En este
aspecto conviene discutir sobre el antiguo concepto que concibe la
sexualidad casi exclusivamente como la erección y la potencia de la
eyaculación, sin considerar la importancia de otros aspectos de la
relación, de tal manera que los hombres que no se sienten tan
seguros en cuanto a sus erecciones, a veces evitan tener una
relación sexual por miedo a no tener la erección que
quisieran.
Después que se lanzó la Viagra, con un gran programa de
venta y de promoción económica, se difundieron una serie de
informaciones sobre la impotencia de los hombres con datos
estadísticos sumamente discutibles, porque no se ha dado a conocer
cómo se obtuvieron esas cifras: el 25 % de los hombres son
impotentes y un 45 % se queja de haber tenido episodios de impotencia. En
Francia, el Ministerio de Salud encargó una investigación
(Giami, A., Pietri, L. (editores), Les traitements de l'impuissance,
La Documentation Française, París, 1999.) a
los principales sexólogos del país para estudiar este
problema. Este equipo considera que se habla de impotencia un poco
rápido y se sobregeneraliza sobre la base de fenómenos
distintos. Lo que los médicos llaman "disfunción
eréctil" puede ser de diversas índoles -un fenómeno
transitorio o duradero, que aumente con la edad-, pero incluso los
muchachos jóvenes la padecen y los jóvenes adultos
también, en ocasiones, ya sea por otros problemas o por
inhibiciones diversas, pero este fenómeno se puede producir en
todas las edades.
Por otra parte, la vieja concepción del sexo relacionada
directamente con la penetración y asociada a una
glorificación de la masculinidad, junto a la idea de que un hombre
es "más hombre" si tiene más erecciones, más largas,
y sus eyaculaciones son más fuertes, ha llevado a impregnar hasta
tal punto a los hombres, que genera ese miedo profundo a no poder tener la
erección que se quisiera tener. Este miedo surge también
después de las operaciones de la próstata -una
operación muy frecuente en los adultos mayores-. Los médicos
consideran que, cuando es necesaria, esta operación debe realizarse
porque puede prevenir un cáncer. En la mayoría de estas
operaciones, se origina lo que se denomina una eyaculación interna.
Los hombres operados eyaculan, tienen placer, tienen orgasmo, pero no es
visible, no hay un chorro de semen y a algunos hombres esto les produce
inseguridad. En el caso de algunas mujeres mayores, la erección
interna también provoca una inseguridad. Han estado formadas
igualmente en la glorificación de la erección y de la
eyaculación, y al no "ver" la eyaculación no creen que se
haya producido internamente y temen que el hombre no sienta placer. En
general, estos problemas surgen cuando no hay diálogo en la pareja,
lo que hace que cada uno esconda sus miedos y se inhiba.
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La
búsqueda de una nueva pareja
Un problema que deben afrontar muchos Seniors es la situación de
separación o de viudedad; es ¿qué se hace cuando uno no
tiene pareja?, ¿cómo se busca otra pareja?, ¿dónde se
busca?, ¿con qué medios se va a buscar?
Existen diversas posibilidades para encontrar personas del otro sexo, en
España es frecuente ir a los clubes de baile; en Francia, donde se baila
menos, hay otras posibilidades, como poner un anuncio en Internet, por
ejemplo: "Mujer mayor, separada, con hijos grandes, busca amante en tales
condiciones..." Las mujeres que me han confiado haberlo hecho, confiesan
que dar ese paso les producía mucho miedo, sin embargo lo han hecho
y han encontrado la persona adecuada. Una mujer que había puesto un
aviso recibió 44 respuestas y tuvo mucha angustias para conocer a
esas personas, no quería que fuera en su casa, no sabía
cómo encontrarse con un desconocido. Finalmente los
entrevistó en un café, cerca de su trabajo, hasta que
encontró una persona que le convenía. Otra mujer, en
Francia, me confesó que puso un anuncio en el periódico y
que se bajó la edad (ya hemos dicho que uno de los problemas de las
mujeres mayores para aceptar su edad es el temor al deterioro de su
apariencia física). Le parecía que: "Mujer de 68 años busca
un amante..." era algo ridículo, entonces escribió: "Mujer
de 60 años busca un amante..." Y encontró al amante... ¡que
también se había rebajado la edad!
Superado el encontrar pareja, se plantea un segundo problema: decidir si
tienen que convivir. Hace unas décadas, la convivencia
parecía evidente, casi se percibía como el objetivo, se
hablaba de "vivir" en pareja. Una mujer entrevistada me dice que esa idea
de que, cuando una se enamora, tiene que vivir con la persona que ama,
"como el caballo que está amarrado a la carreta", está
completamente anticuada. Es una mujer ya mayor quien me lo dice, con una
sonrisa desafiante, y ella, personalmente, prefiere mantener su
autonomía. En esta investigación he encontrado que, en
general, muchas mujeres mayores, así como hombres mayores, no
quieren vivir en pareja. Si buscan una nueva pareja es para convivir en
ciertos momentos, para hacer el amor, para compartir ideas, para salir
juntos, pero no para vivir juntos. Cada uno, hombres y mujeres, defiende
su autonomía personal. Consideran que ya vivieron una vida, ya han
vivido en pareja, ahora quieren tener una pareja pero no convivir bajo el
mismo techo. He encontrado varias respuestas de este tipo, incluso un
señor que, habiendo enviudado, se vuelve a casar, pero dice "yo ahora no
me casaría, tendría una pareja pero no me casaría".
Esta actitud se puede relacionar con algunos estudios sobre las actuales
parejas jóvenes (Mossuz-Lavau, J., La vie sexuelle en France, Ed. De la Martinière, París, 2002.),
que tienden a defender mucho su individualidad.
Igual que los Seniors, se justifican diciendo "no es porque yo tenga nada
contra él (o ella), es porque cada uno tiene sus manías, sus
espacios, sus costumbres y su manera de organizarse el día". Esta
actitud, relativamente nueva en general y en especial en los adultos
mayores, muestra que, actualmente, se conciben la autonomía
personal y la vida en pareja como dos opciones distintas y separadas.
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La
sexualidad en los adultos mayores
Hemos dicho que el concepto actual de sexualidad ha cambiado, actualmente
es más amplio, incluye todos los aspectos relacionados con el acto
sexual, e incluso puede excluir el propio acto sexual. La sexualidad se
concibe en su globalidad, incluye el período previo al acto sexual,
la excitación, las caricias, el descubrirse el uno al otro, y el
período posterior al orgasmo, donde se puede relacionar la
sexualidad con el agrado de estar juntos, con el amor.
Entre los adultos mayores que he entrevistado, uno de los hombres -que
tenía 78 años en el momento de la entrevista-, reflexionando sobre
su propia historia, dijo que había evolucionado mucho, ya que de
joven tenía una concepción de sí mismo muy machista y
tradicional. Por ejemplo, dijo: "yo no sabía que las mujeres
podían tener orgasmo, no imaginaba que pudiera ser, pensaba que era
el mío el que importaba, no el de la mujer". Sobre los treinta
años, y porque su pareja le insiste, logra concebir que las mujeres
también tienen goce. Confesó que actualmente rara vez
consigue tener una erección completa, sino que tiene erecciones
parciales que no permiten la penetración.
Otro aspecto de la mentalidad masculina de aquella época era un
miedo a aparecer como "menos hombre", lo que los obligaba a estar muy
pendientes de ciertos comportamientos. Por ejemplo, lo que algunos hombres
denominan "una obligación de respuesta", asociada a un concepto de
sí muy machista, en que un hombre, si sentía que una mujer
le insinuaba que podía tener una relación sexual con
él, aunque esta mujer no le interesara, se sentía obligado a
actuar.
El cambio y la evolución son notorios entre algunos hombres que
logran, por ejemplo, liberarse de la "obligación de respuesta", lo
que les da una fuerte impresión de libertad. Otros hombres, sobre
los 70 años, dicen haber logrado aceptarse a sí mismos, con
dificultades para tener una erección global pero sin tener miedo a
la relación sexual, lo que implica un importante cambio en su
mentalidad, porque comprenden que una disfunción eréctil no
pone en cuestión su masculinidad. Uno de los entrevistados, por
ejemplo, se acepta a sí mismo no siendo siempre capaz de una
erección. Dice: "Yo, a mi pareja, aun sin penetración le doy
placer, la acaricio, jugueteamos juntos, nos reímos y finalmente yo
le doy placer y ella me da placer". Lo importante es la nueva
visión, la aceptación de los cambios físicos que se
han producido en él, la comprensión de que el placer lo
puede obtener por otras vías y que el placer y el amor siguen
siendo vitales para él.
Como dijimos anteriormente, la preocupación de las mujeres mayores
se refiere más a la apariencia física, no tienen dudas en
cuanto a su capacidad de goce. Pero esta actitud está en
relación con las experiencias que han tenido en su vida y las
transgresiones de las normas y prohibiciones que se han atrevido a
efectuar. Solamente tres mujeres han tenido, a lo largo de su vida,
relaciones con un solo hombre, dos de ellas por amor, las transgresiones
las hicieron con el hombre que amaban y la relación resultaba muy
satisfactoria para ambos. La tercera, en España, ha tenido muy pocos
orgasmos en su vida, pero está demasiado imbuida de normas
religiosas como para atreverse a buscar otras posibilidades. Lo reconoce
con mucha lucidez, pero encuentra que "tengo que resignarme, ya es tarde
para intentar otra cosa".
Uno de los resultados de esta investigación es que los cambios
efectuados por estas personas a lo largo de la vida son tan importantes
como para poder pensar que los actuales Seniors constituyen una
generación de cambio y que, en diez o veinte años más, la
sexualidad en los adultos mayores habrá continuado evolucionando.
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Enamorarse
"ahora"
He encontrado adultos mayores -tres- que se están enamorando ahora,
o sea que están estableciendo una pareja actualmente, cuando los he
entrevistado. Los tres relatan con entusiasmo lo que están
sintiendo, no sólo narran este nuevo enamoramiento, sino que se
refleja en la actitud del cuerpo, el brillo de los ojos, el entusiasmo con
que lo dicen. Es como si se hubiera producido una chispa, una
ilusión extraordinaria que los lleva a tener mayor placer y a
sentir una especie de alegría global.
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Las
transgresiones y el secreto
Algunos Seniors tienen -actualmente- amores paralelos (a los 60 y a los 70
y tantos años): son adultos mayores, están casados legalmente y
además mantienen una relación paralela. Se piensa siempre
que son comportamientos típicos de los hombres, pero también
atañe a las mujeres, que lo hacen con la mayor discreción. Me han
dicho, por ejemplo: "tu eres la única persona a quien he dicho
esto; y a mi ginecólogo..."
El hecho de que esta transgresión se mantenga en el más
completo secreto es de alguna manera el efecto, a largo plazo, de la
formación primera. Los adultos mayores han hecho transgresiones de
las normas y de los tabúes, a lo largo de su vida han hecho
aprendizajes y exploraciones en las prácticas de su sexualidad,
pero no lo dicen. Nadie lo dice, porque la marca que quedó de la
formación primera, cuando eran jóvenes, es el mantenimiento
del secreto: no hay que decirlo, no hay que aparentarlo. Una mujer me
dice: "Mi mamá me enseñó que, quien tiene amigas, tiene
fatigas y esto quiere decir que no tengo que contarle nunca a nadie mi
vida sexual, porque algo se podría decir de mí". Esto
implica la idea -aparente pero no real- de que los hombres y las mujeres
mayores han de tener una castidad absoluta por el resto de su vida. El
secreto ha marcado tanto a esta generación, que no se habla del
tema. La mayoría de ellos llega -en la mayor discreción- a
un erotismo, ya sea de manera tradicional o a través de caricias y
de diversas exploraciones, que les permite aprovechar muchas posibilidades
de la sexualidad. La gente mayor hace todo esto, pero no lo dice. Hay
mucha más riqueza en las prácticas de los Seniors que en lo
que aparentan ser y hacer.
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Síntesis
En síntesis, para caracterizar la sexualidad en los adultos mayores
se debe hablar de transgresiones y a la vez de secretos. Estos Seniors no
han vivido siempre con las normas, los tabúes y las prohibiciones
que les inculcaron desde pequeños, pero lo que todos aprendieron, tanto en
Francia como en España, es a conservar las apariencias, a guardar el
secreto de lo que hacen y sienten.
Es por esto que muchas veces, al terminar una conferencia, me encuentro
con que a las personas del público les cuesta mucho intervenir, es
tan fuerte lo que los ha marcado la necesidad del secreto que no se
atreven a decir en público lo que piensan, por no correr el riesgo
de la crítica social.
Elizabeth Badinter (Badinter, E., "Maintenant c'est la femme qui décide",
L'Histoire, n° 277, número especial sobre la sexualidad de las mujeres, París, junio de 2003.),
una filósofa y feminista francesa que ha
trabajado mucho sobre la maternidad y otros aspectos de la feminidad, dice
que esta actual liberación de los adultos mayores, probablemente
les ha evitado muchas frustraciones, porque han pasado más
allá de las prohibiciones. Considera que es probable que, en la
medida en que se evitan frustraciones -y toda una generación
está evitando frustraciones- y sabiendo que está probado que
la acumulación de frustraciones fragiliza ante las enfermedades e
incluso ante la muerte, este factor psicológico ha ayudado al
desarrollo de una nueva tercera edad con un número importante de
años de sobrevida. La mayoría de nuestros padres estaban muertos a
la edad que tenemos nosotros. Badinter propone la hipótesis de que
la actual generación de Seniors se ha autorizado más que las
generaciones anteriores el placer y el goce, y eso ciertamente produce
felicidad; y -concluye esta autora- no olvidemos que la felicidad ayuda a
vivir.
Destaco el hecho de que ésta es la primera generación en que
las personas, en general, se han hecho mayores envejeciendo menos, y que,
junto con la autonomía económica y social, con las mejores
condiciones de vida material y de salud, han adquirido una mayor libertad
en lo que se refiere a la sexualidad, el placer y el amor. Todos estos
aspectos configuran una totalidad.
Para terminar quisiera recordar la importancia del tema de estas
conferencias -la vida es cambio, el cambio es vida-, que refleja y
sintetiza la realidad que hemos analizado.
Agradezco su atención y quisiera que hicieran preguntas... si se
atreven...
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Comentarios
a les preguntas y opiniones
Pregunta: Quisiera saber si hay mucho sida entre los adultos
mayores.
Ana Vásquez: No tengo datos estadísticos sobre
la incidencia del sida en los Seniors, me parece que los afecta en
menor proporción que a la gente joven, pero no puedo asegurarlo
porque no dispongo de datos estadísticos.
Pregunta: ¿Con qué frecuencia se puede hacer el amor en
la tercera edad?
Ana Vásquez: No hay normas sobre la cantidad. Se puede
hacer el amor todas las veces que se quiera, con o sin
penetración, con caricias, todas las veces que se pueda y se
quiera. No hay normas.
Pregunta: ¿Hay prohibiciones en cuanto al sexo y a la
sexualidad?
Ana Vásquez: En este momento, en que se habla tanto del
concepto de sexualidad, sin mayor precisión en la mayoría
de las veces, los legisladores están estableciendo nuevas
normas. Se considera como un vicio la pedofilia, o sea el hacer
cualquier tipo de actividad sexual con niños pequeños, y está
penado por la ley, así como las violaciones, el hacer relaciones
sexuales forzando a una persona y las relaciones sádicas si la
víctima puede demostrar que ha habido una relación
sádica. Estas son, más o menos, las prohibiciones que
existen.
Pregunta: ¿Es muy distinta la sexualidad de los adultos
mayores en comparación con la de los jóvenes?
Ana Vásquez: A algunos adultos mayores les pedí
que compararan su sexualidad de antes con la de ahora y su
relación de pareja. Estas personas han destacado que ahora
tienen más placer, más goce, que hay más
sexualidad, que dura más y que es muy distinto. Dicen que ahora
hay una búsqueda conjunta del placer y el amor. Es posible que
se deba también a que son adultos mayores; a que, durante su
vida, ha cambiado globalmente la concepción de la sexualidad; a
que, cuando eran jóvenes, imperaba otra concepción.
Respecto a la prohibición de las relaciones sexuales en el
matrimonio fuera de la procreación, quienes lo mencionaron, eran
sobre todo de aquí, de España, y sobre todo mujeres muy
religiosas, que sentían que pecaban porque no estaban en los
días que "tocaba", los días en que eran fértiles.
Pregunta: P¿Por qué es tan grave que, en la pareja, no
se hable de lo que le pasa a cada uno? ¿Puede dar un ejemplo?
Ana Vásquez: El problema de la eyaculación
interior, motivo de queja de algunas mujeres, sobre todo se produce por
falta de diálogo. Nunca lo han hablado, el diálogo en la
pareja ha sido inexistente, una mujer no le pregunta a un hombre
qué siente, por qué no eyacula, no se atreve a
preguntarle y se siente insegura. No sólo la comunicación
es muy importante por la sexualidad misma, sino que al mismo tiempo
conduce a un quiebre de la intimidad de la pareja.
Una de las persones que entrevisté, aquí en España, me
contó que con su esposa no tuvieron hijos y el no-diálogo
entre ellos era tan fuerte que nunca lo hablaron. Respecto a su
relación con su esposa, dijo: "mi mujer es muy discreta, le han
enseñado a ser así y eso está muy bien, no habla de
sexo". No se quedaba embarazada, lo que los desconcertaba a ambos y
agrega: "Hemos hecho el amor a más y más pero nunca hemos
hablado de lo que pasaba". Tampoco consultaron con un médico
para ver si podía subsanar esa dificultad. "Bueno, fue
así... Usted comprenderá que en los años sesenta no tener
hijos era como una vergüenza pública". Esta pareja lo
vivió con mucha vergüenza, pero no fue capaz de hablarlo. Esta
falta de comunicación marca toda una vida.
Pregunta: ¿Qué piensa de la Viagra?
Ana Vásquez: Respecto a la Viagra y la salud debo decir
que no soy médico, soy psicóloga, por tanto hay elementos
que no son de mi especialidad. De todas maneras, la respuesta no es
simple. Hay que consultar a un médico, porque la Viagra es un
vasodilatador y tomar un vasodilatador puede producir problemas muy
serios. Conozco a hombres que han usado la Viagra, que han tenido
erecciones muy largas que han considerado extraordinarias, pero
después les ha producido inseguridad porque: ¿cómo volver
a tener una erección igual?, ¿implica que hay que transformarse
en un adicto a la Viagra?, ¿usarla siempre?, ¿cómo voy a hacerlo
hoy que no la he tomado?, ¿voy a ser capaz o no voy a ser capaz? Esto
produce inseguridad. Muchos sexólogos desconfían de la
Viagra y de la publicidad que se le ha dado -que sólo pone el
acento en la erección y en la penetración-, donde se
olvida que la sexualidad es mucho más global. La sexualidad es
más que la erección, por eso hablo de amor y sexualidad,
una relación entre dos personas que no sólo lleva al
placer, sino también a una relación placentera.
La Viagra puede usarse, siempre con el cuidado de ir antes a un
médico para los controles de salud necesarios. Pero
también hay que saber que va a crear dependencia, que es un
riesgo y hay que saber cómo se va a abordar antes de iniciarse
en su uso.
Pregunta: ¿Qué relación hay entre la sexualidad
de una persona mayor y su situación socioeconómica?
Ana Vásquez: No he hecho ningún estudio
estadístico sobre la incidencia de la calidad de vida de una
persona mayor en su sexualidad. Mi investigación es cualitativa.
No dispongo de estadísticas. He logrado entrevistar a personas
que me cuentan su historia de vida. A priori, sin tener seguridad,
supongo que un nivel socioeconómico aceptable influye muy
favorablemente en la sexualidad. En cuanto a las personas que he
entrevistado, todas menos una tienen independencia económica,
una jubilación o rentas que les permiten vivir de manera
autónoma, ya sea en pareja o solas. Tienen vivienda propia o
alquilada, y tienen una autonomía de vida que permite tener la
disposición de conocer a otras personas y de buscar placer en
una relación. Una persona mayor que vive de allegada con sus
hijos, ¿cómo va a tener una relación con otra persona con
la independencia y disponibilidad de tiempo necesarias?: es muy
difícil. Por lo tanto pienso que influye enormemente, tanto en
las posibilidades físicas como en la disposición
psicológica.
Pregunta: ¿Qué relación hay entre la sexualidad
de una persona mayor y su situación socioeconómica?
Ana Vásquez: No está ni demostrado ni no
demostrado -que yo sepa- que los animales mamíferos tengan
placer sexual. Los animales son observables, pero no hay diálogo
posible. De las investigaciones de los etólogos que estudian las
relaciones sociales entre los animales en libertad, se desprende que
tienen placer sexual, pero condicionado por las épocas de celo,
en algunos casos, o por ciertas forma de sexualidad, en otros. En el
ser humano, a diferencia de los animales, su sexualidad es atemporal,
no tiene épocas de celo, puede ser en cualquier época del
año y a cualquier hora del día; y la sexualidad del ser humano
es polimorfa y la de los animales, de una sola posición.
Pregunta: En una relación de pareja, ¿la sexualidad es
lo más importante?
Ana Vásquez: Es un aspecto de la relación de
pareja muy importante, pero también tiene que darse una buena
convivencia, que estimula la felicidad en la pareja y el placer,
indudablemente.
Pregunta: ¿Cómo influyen los demás, el entorno,
en una pareja que se está formando?
Ana Vásquez: La influencia externa es muy importante en
las nuevas parejas de Seniors. En el estudio del Dr. Nieto sobre la
sexualidad en las personas mayores que conviven en una residencia, se
percibe cómo el ojo social está controlando y cómo
puede inhibir una nueva relación. En la relación con los
hijos -que también controlan lo que hacen sus padres cuando son
mayores- se demuestra igualmente el control y a veces la
incomprensión de los hijos hacia nuevas relaciones que puedan
establecer sus padres.
Pregunta: ¿Cómo puede producirse esta
incomprensión cuando se supone que es con nuestros hijos con
quienes tenemos una relación más íntima y
más afectiva?
Ana Vásquez: En la dificultad de la relación con
los hijos hay una parte de responsabilidad de los padres. Todas las
personas entrevistadas, todas, dicen "mis padres no me hablaron de
sexualidad y si lo hicieron fue para que tuviera cuidado o para evitar
enfermedades", pero ellas con sus propios hijos guardan el mismo
secreto. Los adultos mayores no dicen a sus hijos que tienen una vida
sexual, que tienen un interés sexual, una vida amorosa, no se lo
dicen. De todos los entrevistados sólo una mujer, en Francia, la
más joven -detectó en ella un cambio en todos sus
conceptos-, les dijo a sus hijos que tiene un amante; ellos saben
cuál es la relación con su amante, incluso ha salido de
fin de semana con sus hijos y su amante. El resto cuida de ocultar a
sus hijos su vida amorosa y sexual. Creo que es la marca del secreto
que se aprendió de niño y que se mantiene, pero que lleva una
contradicción, ya que los jóvenes adultos piensan que, en
los adultos mayores, sus padres, no hay sexualidad, que ésta se
acaba.
Un periodista, al final de una conferencia, me dijo "perdone, pero
¿usted cree que hay realmente una sexualidad en los adultos mayores?
"Sí claro" le respondí. ¿Pero, cómo pueden
hacerlo? Ni se lo imaginaba. O más bien, no podía
concebirlo. Tal es el secreto y se han conservado tanto las
apariencias, que las generaciones que vienen suponen que realmente se
acaba la sexualidad, ya que no ven ninguna manifestación de
ella.
Para terminar, quiero agradecerles muy especialmente la atención
que han prestado y sobre todo la participación. Rara vez en las
conferencias me encuentro con preguntas. Se hacen unos silencios
difíciles y la gente se siente muy incómoda. Espero que
todo esto les sea útil.
Muchas gracias.
Arriba
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