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Conferencia
La preocupación por la imagen a lo largo de la vida, cómo
influye en nuestro entorno y su evolución a lo largo de la historia
de la moda.
La preocupación por la imagen personal es algo que nos acompaña a lo
largo de la vida. Esta inquietud va muy ligada a la moda como
fenómeno social y de comunicación.
¿Nos vestimos para gustarnos o para gustar a los demás?
En una ocasión, leí una anécdota de la diseñadora Elsa
Schiaparelli que contaba la historia de dos hombres que se conocen en una
playa nudista. Comienzan a hablar, se entienden bien y pasan un día
juntos, charlando. Al final, cada uno va a su vestidor y se encuentran otra
vez. Automáticamente se dan cuenta de que no tienen nada en
común. La situación es un poco exagerada pero nos recuerda el
poder de la imagen.
Hay momentos en nuestra vida, como la adolescencia, en que la imagen cobra
una importancia excesiva, en el sentido de que empezamos a asumir nuestros
propios criterios y gustos pero, a la vez, queremos identificarnos con un
colectivo o grupo en el cual nos sintamos afirmados y fuertes.
Aparte de la adolescencia, existen a lo largo de la vida diferentes actos
donde la imagen se expresa por nosotros, por ejemplo el luto. Nos vestimos
de negro o de colores oscuros para asumir nuestro dolor o el de otras
personas y para acompañarlas en su tristeza. Otro ejemplo son las bodas,
donde escogemos nuestras mejores galas para agasajar a los contrayentes.
Sería maravilloso que esta forma de "hablar" con la imagen
se aplicara a todos los momentos importantes de la vida cotidiana y nos
acompañara siempre: una cita amorosa, una cena de amigos, etc.
Aunque la moda ha tenido una importancia muy grande a lo largo de la
historia, nunca ha sido como en estos últimos años. Vivimos en un
momento en que el culto a la imagen es tan exagerado, que a veces oculta
otros valores personales mucho más importantes. Para llegar a este
momento, la moda ha pasado por diversas etapas a lo largo del siglo XX. Si
hacemos un repaso de lo que ha sido esta historia a lo largo del siglo,
contemplándolo desde el punto de vista de nuestros días,
podemos ver qué hemos ganado o perdido:
1900-1909
El siglo XX hereda la moda del siglo anterior. Se dan dos estilos: la moda
eduardiana, como herencia del siglo XIX, con mucho adorno, complementos y
lo que se llamaba "pecho paloma", y el estilo Directorio, que
viene del XVIII. Los vestidos tienen cintura alta, cola, caen rectos y
llevan adornos en el bajo. Las mujeres van vestidas de "blanco
virginal" hasta que se casan, después llevan tonalidades lilas
y pasteles.
Aparece un diseñador en París, Paul Poiret, que, influido por los
ballets rusos (Scherezade, 1905) y la exposición Fauvista (Matisse y
Derain), crea una nueva silueta: aligera el corsé, quita capas de
ropa interior y crea una figura más recta y flexible, dando un nuevo
movimiento al cuerpo femenino. Crea "odaliscas modernas" en
colores vivos, las "nuevas sultanas", con gasas, velos,
turbantes. Su taller está inspirado en Las mil y una noches. Las
modelos son mujeres de la alta sociedad, entre otras.
1910-1919
Es una década de grandes contrastes antes y después de la
guerra. La sociedad está inquieta, se augura un nuevo orden.
Amenazas y tensiones entre los países europeos y grandes
nacionalismos llevan a Europa a la primera guerra.
Poiret continua su reinado hasta la guerra. Es la época de los
escándalos, debido a la influencia del arte romano y griego; las
mujeres empiezan a subir las faldas y dejan al descubierto hombros y
brazos; con la desaparición total del corsé aparece el
liguero y la industria de las medias.
Es la década del baile. Hay una pareja de baile, los Castle. Ella es
Irene Castle y será uno de los iconos de la moda. Es alta,
atlética, huesuda, se corta el pelo a lo chico y de esta manera se
crea el estilo "garçone". El pecho se aplana y las mujeres fuman
y beben en público, comienza una nueva conciencia social. Aparece
una nueva artista que crea estilo mezclando arte y moda, Sonia Delaunay.
Todo esto augura el estilo de la década siguiente.
1920
Los "locos" 20. Dos acontecimientos artísticos marcan esta
década. En 1919, Gropius firma el manifiesto de la Bauhaus. De la
mezcla del cubismo con el Directorio, Bizancio y Bagdad, nace el
"Arte-Deco", que definirá la silueta de toda la
década. Así se le nombra por primera vez en 1925, en la
exposición de las artes decorativas de París. Se basa en las
líneas geométricas puras, es andrógino, crea una mujer
ausente de curvas y a esto se le suma que las mujeres empiezan a ocupar
puestos de hombre.
Resumiendo, las pautas de la década son: faldas cortas y pelo a lo
"garçon", el baile loco, los coches de carrera, los aviones, los
deportes, las segundas nupcias (Vogue anuncia diseños para esta
ocasión). Las mujeres tomando el sol quieren estar delgadas
(deporte), se crea el vestido cóctel para el momento entre la comida
y la cena. Se ponen de moda el gin y el whisky, que tantas situaciones
crean en la literatura americana de los 20.
Es el inicio de la era Chanel, como influencia de la Bauhaus, del lujo no
ostentoso, del "pobre chic", de jerséis de hombre...
Chanel fue la primera mujer en cambiar la orientación de la moda y
dotarla de una personalidad que ha durado hasta hoy. Las mujeres,
después de ella, toman conciencia de su situación.
Madame Viunnet crea el corte al bies y esto influirá en la moda de
la década siguiente.
1930
Época marcada por el crack del 29. El deporte se consagra como
máxima influencia en la moda, como conclusión de la
independencia y liberalización de la mujer. En 1935, Vogue
fotografía el primer traje de baño de dos piezas. Aparece el
rayón, que, combinado con fibras naturales, permite distintas
posibilidades, especialmente en la ropa deportiva. Se abren tiendas de
deportes en la Costa Azul que cobran muchísima importancia.
En París, Elsa Schiaparelly, rival de Chanel y totalmente opuesta a
los preceptos de ésta, basa su trabajo en el surrealismo, debido a
la influencia de sus amigos Dalí y Cocteau. Es la parte más
lúdica de la moda. Los vestidos se llenan de pájaros, soles,
circos. Los hombros se amplían y la silueta, por influencia del
cine, se va haciendo más femenina, pero se sigue alargando el talle.
La falda es recta, el pecho, plano y se utiliza mucho maquillaje. Se crean
adornos para cuellos y mangas para respetar la sobriedad del traje, pero
sin dejar de enfatizar la femineidad.
1940
La década de la guerra. La guerra marca un antes y un después
en la moda. Debido a las restricciones económicas, se cierran muchas
de las casas de alta costura. Todo el dinero es para la contienda, los
pocos modistos que quedan dan a sus colecciones nombres de guerra. La ropa
recuerda los uniformes militares y se hace más cómoda, ya que
las mujeres ocupan los puestos de los hombres: faldas por la rodilla
evasé, hombros anchos y chaquetas entalladas.
El cine se llena de exotismo, de un perro (Lasie) y de Oriente. La gente
trata de olvidar lo que ocurre. En Londres, las mujeres recurren al ingenio
para subsistir y se pintan las piernas para que parezca que llevan medias.
Después de la guerra, la gente sueña con un futuro mejor, pero la
economía sigue resentida.
Dior, desde París, lanza el "New Look" en 1947. El impacto
fue tan grande que definió los años 50. En América, Claire
McCardell crea ropa con tejidos más pobres, siendo la pionera del
"prêt-a-porter". En los 40, debido a la guerra, surgen las
raíces de lo que en los 50 se llaman los "rebeldes sin
causa", gente joven que empieza a pedir una nueva indumentaria que le
haga romper con el pasado.
1950
Arranca la década con esperanza americana, con innovaciones en la
cosmética y en el hogar que las mujeres europeas querrían
tener. El "New Look" empieza a decaer, aunque su estela
continuará toda la década.
Los diseñadores, debido a la influencia americana, se vuelven más
razonables y crean ropa más llevable, lo que facilita el retorno de
Chanel. Los jóvenes toman cada vez más importancia, se
vuelven existencialistas en Europa y rebeldes en América (Dean,
Brando). Son los años de la consagración de Balenciaga con la
"línea saco": trajes sin entallar de manga corta, mucho
más cómodos que los del "New Look". También
crea las túnicas-camisa que tanto favorecen a la mujer.
Se crea la empresa Maxmara y aparecen otros diseñadores que ya no realizan
sólo alta costura. Algo ha cambiado desde la guerra.
1960
La explosión de la juventud. La juventud siempre ha sido rebelde, la
diferencia con otras décadas es que ahora tienen dinero. Muchos
jóvenes viven en la ciudad, estudian o trabajan, ignoran a sus
padres, no se identifican con esa generación anterior y esto se nota
en la moda. En las calles de Londres aparece la minifalda en los
estudiantes de arte y en los Mods. Mary Quant se apropia de ella
lanzándola en las pasarelas y en sus tiendas. Los jóvenes
quieren ropa que los identifique y que exprese su forma de sentir.
La llegada de nuevos materiales, como el charol y el plástico, trae
la "Space Collections" de Courrèges de 1964. El impacto de esta
colección fue grandísimo. Courrèges combina la
tradición del arte parisino con nuevos materiales y con una gran
publicidad. La calle se llena de "amazonas del futuro", colores
candy, botitas, abrigos de niña, etc.. Lo secundan Rabanne y Cardin, por la
influencia de la carrera espacial.
Se crea el estilo unisex: misma ropa para hombre y mujer. Sasoon crea el
corte asimétrico, que cambió el concepto de
peluquería.
1970
1968 es el año del desengaño. Luther King es asesinado. Se realiza la
protesta americana contra la guerra del Vietnam. Mayo del 68 en
París. Todo esto trae una reacción conservadora en la moda.
La energía de los 60 se va apagando, los sueños se esfuman. Una
ética colectiva se apodera de la gente desplazando el narcisismo de
los 60. Se empieza a buscar una nueva sociedad, se crea el movimiento
hippy, se vuelve la mirada a las culturas del este y empieza en la moda la
reinterpretación de los estilos del pasado, como el Art Nouveau y el
Art Deco.
La ropa ensalza el pasado y el "ideal rural" en vez del
"ideal urbano" (diseños campestres de Ashley y Ralp Lauren).
Aparece en París un diseñador japonés que abrirá la
puerta a los demás, Kenzo. En 1969, realiza su colección en
Europa, su estilo fresco, joven y sensual copa la década.
Reinterpreta el kimono uniendo Oriente y Occidente. Mezcla colores,
estampados, etc. en tejidos humildes como el algodón.
Saint Laurent, que lanzó su linea de "prêt-a-porter"
"Rive Gauche" a mitad de los 60, es en esta década cuando
se consagra como el rey del "prêt-a-porter". Combina la
tradición de la alta costura con la realidad económica del
momento.
1980
La moda en esta década refleja una constante búsqueda por lo
nuevo. Aparecen en París más diseñadores japoneses. Es la
consagración de Oriente. Tras la estela de Kenzo llegan Yamamoto y
Kawakuvo, creando increíbles "looks" a través del
patronaje.
En Londres, una diseñadora, Westwood, y su marido, McClaren, lideran la
imagen y el estilo anárquico de la ciudad. Diseñan ropa para grupos
de música, están interesados en todo lo que suponga
rebeldía y contracultura. El movimiento punk aparece con una fuerza
imparable y se consolida con el concierto de los Sex Pistols "Dios
salve a la Reina" de 1977. La ropa es como "hecha en casa",
de segunda mano. Solo Westwood crea ropa punk, el resto de los diseñadores
toman su influencia.
La aparición del punk a mitad de los 70 es debida a que la gente
joven lleva tiempo sin trabajar, decepcionada y con ganas de acabar con lo
establecido. Además del punk, aparecen los "Nuevos
Románticos". Estos dos movimientos marcan el principio de los
80 y crean una relación moda-música que continuará
toda la década. Aparecen diseñadores jóvenes que crean ropa
para Annie Lennox, Visage, Boy George, etc., dando más importancia a
la imagen que a la música.
Los desfiles se convierten en performance. En París, un diseñador,
Gaultier, fusiona tendencias de los jóvenes ingleses con la
tradición parisina. Hay un antes y un después en la moda
debido a su visión, a su manera de fusionar tendencias que no tienen
nada que ver, ironizando sobre el sexo, el sado, la sociedad, el
guardarropa masculino... También es la década de las marcas,
del lujo ostentoso, de la moda italiana, etc.: Versace y el lujo, Armani y
la comodidad, los logos...
1990
Tras los excesos económicos y el despilfarro de los 80, viene el
desencanto y se produce una revolución del lenguaje de la moda como
no se había visto desde los 60. Nace el grunge, Movimiento de gente
real haciendo cosas reales. Sus profetas son fotógrafos ingleses
como Juergen Teller, Corinne Day, Terry Richardson y David Sims. Es el
momento de la realidad y por primera vez las gordas, las planas, las
pecosas, la gente normal tiene un hueco en la moda.
Después de esto se abren varios caminos hasta llegar al
"minimalismo", tras el hastío llega la máxima
austeridad. La frase "menos es más" se convierte en un
lema a seguir. El lujo se encuentra soterrado, "hay que ser rico pero
no parecerlo". A esto se une la explosión de cadenas de
distribución de ropa más barata, pero con una calidad de
diseño, como Zara, Mango, etc.
...........................
- De esta revisión podemos sacar cuatro puntos importantes:
- - La juventud ha sido siempre un valor en alza, tanto la gente
joven como la juventud como concepto.
- - La moda está sujeta a los vaivenes sociales, creando
a veces sus propias y absurdas leyes, en las que se encuentra metida.
- - Siempre ha estado cerca de las clases poderosas.
- - La moda, muchas veces, avanza por "golpes de
efecto" o actitudes radicales de una persona o de unos grupos,
que dejan de serlo cuando son asimilados socialmente.
Con respecto al primer punto, se puede decir que es cierto, pero ¿por
qué no intentar cambiar este estandarte? Después de la
Segunda Guerra Mundial, y debido al desencanto que dejó, la juventud
empieza a cobrar importancia especialmente en los años 50. Entonces, por
primera vez, se la contempla como una "clase social". Esto
culminará en los años 60, cuando un grupo de diseñadores
jóvenes crea ropa para gente que no quiere vestir como sus padres,
porque no se identifica con esa generación. Asimismo, la
"juventud", como concepto, es algo de lo que la industria de la
moda, y especialmente la cosmética, ha vivido y vive.
Sobre el segundo punto, hay que decir que los hilos que unen la moda con
los cambios sociales son, a veces, sutiles y profundos. Ceil Beaton,
fotógrafo de moda y árbitro, durante décadas, de la
elegancia, se preguntaba: ¿por qué el hombre, que siempre ha buscado
valores inmutables y eternos, se deja influir tanto por los que no lo son?
Asimismo, para corroborar lo, a veces, absurdo de la moda, Helmut Newton
comentó: "Dicen que no soy fotógrafo de moda porque no
tengo el cerebro lleno de tul rosa".
Con respecto al tercer punto, aunque esto ha sido cierto, ahora estamos en
un momento de "democratización de la moda". Empezó
con Pierre Cardin en los años 60 y su creación del
"prêt-a-porter", y ahora culmina con grandes cadenas como Zara,
Gap, Mango, que venden prendas de moda a precios muy asequibles. Nunca hubo
un momento en la historia como ahora, en que tantas revistas,
fotógrafos, etc. hablaran del mismo discurso. Hoy en día es
un negocio que genera millones de euros y da trabajo a mucha gente.
Para concluir, con respecto al cuarto punto, si analizamos la historia de
la moda encontramos casi siempre que, detrás de una actitud radical,
se produce un paso adelante en la imagen. Si analizamos estas actitudes,
observamos que en la tercera edad ya no existen.
............................
Basándome en estos puntos me gustaría lanzar una pregunta: si
la moda es una forma de comunicación que a veces nos ayuda a
relacionarnos con los demás, si con esta
"democratización de la moda" se llega a mucha gente, si
además pensamos que hoy en día se viven más años con
buena salud..., ¿por qué no hay una imagen de moda fuerte y
consolidada que comience a partir de los 65 años?; ¿por qué la gente
de la llamada tercera edad no interviene de forma activa en la moda?; ¿por
qué la relación imagen-generación mayor no es
fructífera?
Para responder a esto, hay que tener en cuenta varios factores importantes
que dificultan esta relación. "Miedo" es una palabra muy
ligada a esta edad: "miedo del que dirán", que impide a la
gente mayor expresarse con su imagen como lo hacía cuando
tenía menos edad. Esto trae consigo una
"no-evolución" y una aceptación de cualquier
"imagen como algo normal" para esa edad. El problema es que
esta "normalidad" siempre es algo sin gracia y sin gusto.
¿Cuántas veces hemos oído la expresión "peinado
de vieja"?
También está el miedo a envejecer, a no aceptar el propio
cuerpo tal y como el tiempo nos lo ha dejado, comprobando que no podemos
ponernos las mismas cosas que hace 20 años. Un hecho que debería ser
aceptado como algo natural y con el que se debería vivir
sacándole partido, se acepta con la resignación de aquel a
quien le "queda poco tiempo".
Todo ello hace que la personalidad de cada uno ante la moda no evolucione,
que perdamos los matices que nos caracterizaron en nuestra juventud y
madurez. No se trata de conseguir lo que no se tenía, sino de
evolucionar de forma positiva con la imagen y, en algunos casos, descubrir
aspectos de la personalidad que no se conocían, manteniendo una
actitud curiosa ante la vida y la moda.
Con la edad, el vestido se tiene que adaptar al cuerpo y no al
revés, la imagen y la moda deben ser cómodas, pero sin perder
el punto lúdico, creativo y gratificante que cree estímulos
agradables. En el caso del hombre, hay que insistir, porque pertenece a una
generación en la que la preocupación por la estética
era considerada como "algo femenino".
Recuperar el gusto por la imagen y su aspecto lúdico es una forma de
recuperar cierta identidad, se puede envejecer sin pertenecer a una
"masa gris", explotando las cualidades físicas a
través de la imagen y afirmando nuestra forma de ser, sin que nos de
igual "un peinado que otro".
Otro aspecto interesante de la situación con respecto a la imagen en
la edad madura, es la poca relación entre generaciones. Aquí
los mayores tienen su parte de responsabilidad, en el sentido de que
olvidan la actitud rebelde de su juventud. ¿Cuántas personas mayores
entienden la moda de la gente joven?; ¿cuántas veces hemos
oído comentarios despectivos hacia la juventud, sobre el pelo largo
o corto, las crestas, las minis, etc.? Con esta actitud se produce un
rechazo de la gente joven al ver que los mayores no aceptan los cambios.
Todos nos deberíamos preguntar en qué momento de la vida
hemos decidido parar nuestra capacidad de comprensión y
aceptación de lo nuevo. Sabiendo que la evolución de la moda
siempre va acompañada de cambios y actos radicales que suponen un paso
hacia adelante, ¿por qué perdemos esa capacidad de
comprensión de los mismos? Si los jóvenes se sienten
incomprendidos y rechazados, se crea una barrera en las relaciones y se
margina una parte de la sociedad. La moda tiene que ser una
sensación "lúdica" y "agradable" que te
diga que, con 80 o 90 años, tú puedes disfrutar de tu imagen y que
esto genere una sensación positiva hacia ti mismo, sin perder su
aspecto comunicador hacia los demás.
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Comentarios a
las preguntas y opiniones
Respecto al comentario sobre la importancia de ir limpio -que me ha llamado
la atención-, creo que ir limpio no es ir desnudo y yendo limpio se
puede ir de muchas formas. En cuanto a que lo importante es el estilo,
pienso que esto encierra una pequeña trampa: ¿qué nos ponemos para
tener estilo? La gran pregunta es si nos vestimos para gustarnos a nosotros
o nos vestimos para gustar a los demás, y a partir de ahí se
podría llevar un debate.
Respecto al comentario sobre la importancia de ir limpio -que me ha llamado
la atención-, creo que ir limpio no es ir desnudo y yendo limpio se
puede ir de muchas formas. En cuanto a que lo importante es el estilo,
pienso que esto encierra una pequeña trampa: ¿qué nos ponemos para
tener estilo? La gran pregunta es si nos vestimos para gustarnos a nosotros
o nos vestimos para gustar a los demás, y a partir de ahí se
podría llevar un debate.
Sobre si es criticable que la gente mayor se vista con ropa más
joven, apuntaría dos cosas. La juventud es también una
actitud. Obviamente es un hecho físico, no nos podemos engañar, pero
hay mucha gente que tiene un espíritu joven durante toda su vida.
Personalmente, no veo mal que una persona quiera ir vestida con ropa un
poco más joven, me parece que es una cuestión de estilo de
cada uno. En cuanto a la crítica de esperpéntica sobre una
persona que va vestida más joven, creo que hay que valorar el
espíritu de rebeldía que puede conservar esa persona y que le
apetezca vestir así. Cabe también valorar por qué no
hay un hueco para la persona mayor que quiere ir vestida un poco más
joven y no encuentra sitios para conseguir ropa más joven aplicada a
su edad.
Estamos en una sociedad donde todo se consume muy deprisa, donde hay diez
canales de televisión con diez programas a la vez, con miles de
cosas a la vez y todo responde a un interés puramente
económico. Es posible que me equivoque, hay gente más
preparada que yo para analizar este tipo de cosas. En cuanto a la
opinión de Carolina Herrera sobre la moda "llevable" y su
imagen de París, yo no estoy de acuerdo con ella. Hay dos tipos de
moda, yo creo que hay una moda "llevable" -de entrada toda la
moda debería serlo-, la frase de la Bauhaus de 1919 "la
función hace la forma" es válida hoy en día. Una
chaqueta tiene que ser una chaqueta, no puede tener tres brazos, porque las
personas no tenemos tres brazos, tenemos solo dos. Creo que la moda tiene
que ser "llevable", pero hay un tipo de moda más ligada al
arte y con más espectáculo, como puede ser la imagen de
Christian Dior -si hoy levantara la cabeza posiblemente se
escandalizaría con lo que hace John Galliano-, pero
creo que esta parte es importante porque permite una capacidad de
espectáculo y de sueño y ¿por qué no lo puede haber en la
moda? Además, responde a un interés de marketing muy claro y
muy concreto, para llamar la atención sobre la firma y para que
luego la gente consuma los productos de cosmética y los perfumes. No
sé si han estado en la tienda de Dior, hay toda una imagen
exagerada, pero luego hay toda una división mucho más
vendible de "prêt-a-porter" donde se encuentran trajes sastre y
cosas más convencionales.
En cuanto a la opinión de Carolina Herrera, me parece respetable
pero, según como se mire, su ropa no puede ser llevable para otra
gente, con lo cual yo creo que es algo muy subjetivo y, por tanto, creo que
es importante que haya los dos tipos de moda: la "llevable" y la
que nos permita soñar o incluso criticarla porque no nos gusta. Creo que es
puramente imagen y nada más.
Respecto a la anorexia, me parece que es un problema gravísimo, esto
está fuera de toda duda. Creo que la moda la ha fomentado, pero no
creo que haya sido responsable. No conozco el tema profundamente, pero de
gente que lo ha tenido cerca y a través de personas que han tratado
a gente anoréxica, sé que es gente muy disciplinada, muy
inteligente, que controla muy bien sus actos, porque para no comer durante
días y días, se debe tener mucha disciplina, y no creo que
todo esto sea para ponerse una talla del 38. Me cuesta mucho creerlo. La
moda ha contribuido vendiendo el sueño de la delgadez, que la ropa sienta
mejor y una serie de cosas con las que no estoy de acuerdo, pero no creo
que sea responsable; simplemente no ha ayudado.
También me parece muy bien la comodidad, me parece fundamental y
básica. He venido con chanclas y pantalón vaquero y
podía haber venido con traje y corbata, pero no me habría
sentido cómodo y además pensaba que no era mi tarjeta de
visita por lo que iba a contar, con lo que ya doy pistas de cuál
puede ser mi situación y mi opinión en torno a la imagen.
Cuando hablo de que no hay una imagen de moda a partir de los 65, no hablo
de que haya un esclavismo a partir de esa edad, bastante lo ha habido
durante toda la vida para seguir manteniéndolo. Hablo más de
una cuestión subliminal, de una cuestión de valores. Voy
mucho a las tiendas, no porque compre ropa -ya saben que "en casa del
herrero, cuchillo de palo"-, sino por mi trabajo, para observar
qué compra la gente, por qué compra y cómo compra, y
veo muy poca gente mayor en las tiendas donde yo entro y no me parece
importante el hecho, es importante el porqué. Existe un
distanciamiento entre la gente de su edad y la de otra generación
como la mía o incluso más joven, que es lo que hace que no
exista ese mercado.
Cuando me refiero al hecho de que no hay un mercado, no me refiero a que
cada temporada tenga que haber desfiles con gente de su edad y que esto
genere una bola económica tan grande como esta en la que estamos
metidos nosotros. Me refiero al aspecto positivo, porque la moda es en
cierto modo un monstruo -lo he dicho ya-, pero también tiene cosas
muy positivas. No hay revistas de moda para ustedes, revistas que no hablen
solamente del lumbago o de qué hacer cuando no sienta bien la comida
-por decir algo generalizador y sin faltar al respeto a nadie-, pero creo
que es necesario que haya ropa para gente que ya no está tan delgada
y que esas personas no tengan que ir a los grandes almacenes a comprar unas
tallas enormes, con estampados que parece que los haya hecho un ciego o su
peor enemigo. Eso me parece un problema en el sentido de que la gente no se
sienta satisfecha porque no se vea guapa. Sé que no es importante
verse guapa y que ha de haber otra serie de valores que hagan que esto no
sea importante. Es lo mismo que el dinero. El dinero no es importante, pero
no lo es cuando se tiene. "Lo bueno del dinero es tenerlo para
olvidarse de él", dice la gente rica, y con la moda sucede un
poco lo mismo.
Se ha dicho que lo que te pones es una expresión de tu
espíritu: estoy de acuerdo con esto. Lo he dicho cuando hablamos de
ponerse ropa para gente más joven. También creo que debe
tratarse de un divertimento -expresión que me parece perfecta,
exacta y correcta- y, sobre todo, no tiene que morir el espíritu
rebelde y las ganas de ponerse una cosa u otra, en el fondo estamos
hablando de algo tan superficial como lo que vas a ponerte. De una forma
sutil está ligado a otro tipo de cosas, creo que es un tipo de
alegría que puede motivar a toda la gente cuando se ve un poco
más guapa. Aunque, si tienes unos problemas gravísimos, no se
te van a quitar porque estés más guapa.
Estoy de acuerdo también en que el "hábito no hace al
monje". Voy a permitirme contar una anécdota personal que es
muy curiosa. Durante los 80 yo vivía en Londres y es cuando hubo
toda la explosión de Jean Paul Gaultier. Iba al colegio con unas
medias de red y minifalda escocesa, porque era la imagen masculina de la
época. Me apetecía ir así, no para llamar la
atención, me gustaba ir así. Para mí era importante ir
así. Como era importante ir al cine, a los museos y a otras cosas,
pero cuando me levantaba no me ponía un cuadro, me ponía una
ropa y la que quería ponerme era esa. Iba a sitios donde no se me
abría la puerta hasta que no se enteraban de lo que iba o por
qué iba así. Eso lo he vivido y soy muy militante de que no
se puede rechazar a nadie por su imagen.
Sí que es cierto que la ropa -y la moda en general- sirve para
ocultar una serie de cosas, pero eso forma parte de ella desde la primera
vez que alguien que vivía en las cavernas se puso una piel. Son
siglos y siglos de historia contra los que no se puede ir. Creo que la
imagen es algo inmediato y momentáneo, está en uno mismo, en
favorecer la comunicación con el otro o no; una vez se ha superado
esta barrera, viene el resto. Y viene el conocerse y ver qué pasa,
pero en un primer momento la imagen es importante, no debería serlo,
pero lo es.
Para terminar quería decir una cosa que se me escapó en la
charla respecto a la indumentaria masculina. Pensé que iba salir en
el debate, ha sido un poco una argucia mía, pero no ha salido. Nadie
ha preguntado por qué no han salido hombres en las imágenes,
a parte de dos ocasiones, en 1920 con el albornoz de Sonia Delaunny y en
1960 con los diseños de Stephan Jones. Yo creo que, con la moda -sin entrar
a valorar o a juzgar si es importante o no-, muchas veces se arrastran
lastres, conclusiones de por qué se hace una cosa u otra, por
qué se va vestido de una forma y no de otra, y creo que esto es muy
evidente en el comportamiento de los hombres hacia la moda. Hay una frase
de Jean Paul Gaultier cuando le preguntan por qué hace esta ropa tan
loca que no es "llevable" y dice: "La realidad es que mi
ropa es llevable, solo que para otro tipo de personas, no para usted que me
está entrevistando".
Otra frase muy importante es: "Los hombres necesitan, con los cambios,
ir más despacio, no están educados para cambiar tan
rápido. Lo que a una mujer le cuesta un año, a un hombre le cuesta
diez". Si se analiza en profundidad, vemos que hay una losa cultural
que hace que esto sea así. De hecho, la mayoría de
público de hoy es femenino más que masculino y si salimos a
la calle los hombres tampoco van desnudos, ¿verdad?
Que la moda ha visto la mujer como el escaparate para lucir, es una
reflexión interesante que tiene parte de verdad. Hay toda una
manipulación social y la mujer era poco más que un trofeo
para el hombre. Creo que es cierto, pero la pregunta es: "¿la oferta
genera demanda, o la demanda genera oferta?"
Hasta 1900, los hombres empleaban horas para vestirse y tenían un
atuendo muy rico, que despareció con el siglo y no reapareció
hasta los 60, apoyado por el movimiento gay, que como colectivo
empezó a tomar importancia. El movimiento gay rompe unos
tabúes, unas barreras sociales que impiden expresarte tal y como
eres. La moda podría ser eso -olvidando la parte económica-,
la moda como concepto. Los hombres no han hecho nada por generar una
demanda.
Hay que tener la moda como lo que es y como algo divertido y cultivar otra
serie de valores y de cosas que te permitan estar tan bien que puedas tomar
lo otro como algo divertido y nada más que eso. Siempre he pensado
que el mejor maquillaje es una persona que está feliz, no se
necesita nada más.
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