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La imagen personal como forma de expresión y comunicación
 
Conferencia
Óscar Visitación, director de arte.

Ideas para el debate
La imagen personal
Historia de la moda
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Ideas para el debate
La imagen personal

La preocupación por la imagen personal es algo que nos acompaña a lo largo de toda la vida. Esta preocupación va muy ligada a la moda como fenómeno social y de comunicación.

La imagen personal, en la adolescencia, asume gustos y criterios personales y, al mismo tiempo, hace que nos identifiquemos con un colectivo o grupo en el cual nos sentimos afirmados y fuertes. Sin embargo, esto decae según vamos desarrollando nuestra propia personalidad y después desaparece al llegar a la tercera edad. A veces es un síntoma de las pocas ganas de vivir o de la poca curiosidad ante la vida.

A lo largo de la vida existen diferentes actos en que la imagen refleja nuestros sentimientos, como por ejemplo:

- El luto: nos vestimos de negro o colores oscuros para asumir el dolor.
- Las bodas: escogemos las mejores galas para agasajar a los contrayentes.

En la actualidad vivimos en un momento en el cual el culto a la imagen es tan exagerado que, a veces, oculta otros valores personales mucho más importantes.

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Historia de la moda

Analizando la historia de la moda en el siglo XX, encontramos cuatro puntos importantes:

- La juventud ha sido siempre un valor en alza, tanto la gente joven, como la "juventud" como concepto.

En los años 50 se empieza a contemplar la juventud como una "clase social", momento que culminará en los años 60, en que un grupo de diseñadores jóvenes crea ropa para personas que no quieren vestir como sus padres.

Asimismo, la "juventud", como concepto, es algo de lo que la industria de la moda, y especialmente la cosmética, ha vivido y vive.

- La moda está sujeta a los vaivenes sociales, creando a veces sus propias leyes "absurdas".

Los hilos que unen la moda con los cambios sociales son, a veces, sutiles y profundos.

- La moda siempre ha estado cerca de las clases poderosas.

Actualmente estamos en un momento de "democratización de la moda", etapa que comenzó con Pierre Cardin en los años 60 y su creación del Pret a Porter. Sin embargo esto no ha abierto las puertas a la tercera edad.

- La moda muchas veces avanza por "golpes de efecto" o actitudes radicales de una persona o un grupo de ellas, que deja de serlo cuando es asimilado socialmente.

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Conferencia

La preocupación por la imagen a lo largo de la vida, cómo influye en nuestro entorno y su evolución a lo largo de la historia de la moda.

La preocupación por la imagen personal es algo que nos acompaña a lo largo de la vida. Esta inquietud va muy ligada a la moda como fenómeno social y de comunicación.

¿Nos vestimos para gustarnos o para gustar a los demás?

En una ocasión, leí una anécdota de la diseñadora Elsa Schiaparelli que contaba la historia de dos hombres que se conocen en una playa nudista. Comienzan a hablar, se entienden bien y pasan un día juntos, charlando. Al final, cada uno va a su vestidor y se encuentran otra vez. Automáticamente se dan cuenta de que no tienen nada en común. La situación es un poco exagerada pero nos recuerda el poder de la imagen.

Hay momentos en nuestra vida, como la adolescencia, en que la imagen cobra una importancia excesiva, en el sentido de que empezamos a asumir nuestros propios criterios y gustos pero, a la vez, queremos identificarnos con un colectivo o grupo en el cual nos sintamos afirmados y fuertes.

Aparte de la adolescencia, existen a lo largo de la vida diferentes actos donde la imagen se expresa por nosotros, por ejemplo el luto. Nos vestimos de negro o de colores oscuros para asumir nuestro dolor o el de otras personas y para acompañarlas en su tristeza. Otro ejemplo son las bodas, donde escogemos nuestras mejores galas para agasajar a los contrayentes. Sería maravilloso que esta forma de "hablar" con la imagen se aplicara a todos los momentos importantes de la vida cotidiana y nos acompañara siempre: una cita amorosa, una cena de amigos, etc.

Aunque la moda ha tenido una importancia muy grande a lo largo de la historia, nunca ha sido como en estos últimos años. Vivimos en un momento en que el culto a la imagen es tan exagerado, que a veces oculta otros valores personales mucho más importantes. Para llegar a este momento, la moda ha pasado por diversas etapas a lo largo del siglo XX. Si hacemos un repaso de lo que ha sido esta historia a lo largo del siglo, contemplándolo desde el punto de vista de nuestros días, podemos ver qué hemos ganado o perdido:

1900-1909

El siglo XX hereda la moda del siglo anterior. Se dan dos estilos: la moda eduardiana, como herencia del siglo XIX, con mucho adorno, complementos y lo que se llamaba "pecho paloma", y el estilo Directorio, que viene del XVIII. Los vestidos tienen cintura alta, cola, caen rectos y llevan adornos en el bajo. Las mujeres van vestidas de "blanco virginal" hasta que se casan, después llevan tonalidades lilas y pasteles.

Aparece un diseñador en París, Paul Poiret, que, influido por los ballets rusos (Scherezade, 1905) y la exposición Fauvista (Matisse y Derain), crea una nueva silueta: aligera el corsé, quita capas de ropa interior y crea una figura más recta y flexible, dando un nuevo movimiento al cuerpo femenino. Crea "odaliscas modernas" en colores vivos, las "nuevas sultanas", con gasas, velos, turbantes. Su taller está inspirado en Las mil y una noches. Las modelos son mujeres de la alta sociedad, entre otras.

1910-1919

Es una década de grandes contrastes antes y después de la guerra. La sociedad está inquieta, se augura un nuevo orden. Amenazas y tensiones entre los países europeos y grandes nacionalismos llevan a Europa a la primera guerra.

Poiret continua su reinado hasta la guerra. Es la época de los escándalos, debido a la influencia del arte romano y griego; las mujeres empiezan a subir las faldas y dejan al descubierto hombros y brazos; con la desaparición total del corsé aparece el liguero y la industria de las medias.

Es la década del baile. Hay una pareja de baile, los Castle. Ella es Irene Castle y será uno de los iconos de la moda. Es alta, atlética, huesuda, se corta el pelo a lo chico y de esta manera se crea el estilo "garçone". El pecho se aplana y las mujeres fuman y beben en público, comienza una nueva conciencia social. Aparece una nueva artista que crea estilo mezclando arte y moda, Sonia Delaunay. Todo esto augura el estilo de la década siguiente.

1920

Los "locos" 20. Dos acontecimientos artísticos marcan esta década. En 1919, Gropius firma el manifiesto de la Bauhaus. De la mezcla del cubismo con el Directorio, Bizancio y Bagdad, nace el "Arte-Deco", que definirá la silueta de toda la década. Así se le nombra por primera vez en 1925, en la exposición de las artes decorativas de París. Se basa en las líneas geométricas puras, es andrógino, crea una mujer ausente de curvas y a esto se le suma que las mujeres empiezan a ocupar puestos de hombre.

Resumiendo, las pautas de la década son: faldas cortas y pelo a lo "garçon", el baile loco, los coches de carrera, los aviones, los deportes, las segundas nupcias (Vogue anuncia diseños para esta ocasión). Las mujeres tomando el sol quieren estar delgadas (deporte), se crea el vestido cóctel para el momento entre la comida y la cena. Se ponen de moda el gin y el whisky, que tantas situaciones crean en la literatura americana de los 20.

Es el inicio de la era Chanel, como influencia de la Bauhaus, del lujo no ostentoso, del "pobre chic", de jerséis de hombre... Chanel fue la primera mujer en cambiar la orientación de la moda y dotarla de una personalidad que ha durado hasta hoy. Las mujeres, después de ella, toman conciencia de su situación.

Madame Viunnet crea el corte al bies y esto influirá en la moda de la década siguiente.

1930

Época marcada por el crack del 29. El deporte se consagra como máxima influencia en la moda, como conclusión de la independencia y liberalización de la mujer. En 1935, Vogue fotografía el primer traje de baño de dos piezas. Aparece el rayón, que, combinado con fibras naturales, permite distintas posibilidades, especialmente en la ropa deportiva. Se abren tiendas de deportes en la Costa Azul que cobran muchísima importancia.

En París, Elsa Schiaparelly, rival de Chanel y totalmente opuesta a los preceptos de ésta, basa su trabajo en el surrealismo, debido a la influencia de sus amigos Dalí y Cocteau. Es la parte más lúdica de la moda. Los vestidos se llenan de pájaros, soles, circos. Los hombros se amplían y la silueta, por influencia del cine, se va haciendo más femenina, pero se sigue alargando el talle. La falda es recta, el pecho, plano y se utiliza mucho maquillaje. Se crean adornos para cuellos y mangas para respetar la sobriedad del traje, pero sin dejar de enfatizar la femineidad.

1940

La década de la guerra. La guerra marca un antes y un después en la moda. Debido a las restricciones económicas, se cierran muchas de las casas de alta costura. Todo el dinero es para la contienda, los pocos modistos que quedan dan a sus colecciones nombres de guerra. La ropa recuerda los uniformes militares y se hace más cómoda, ya que las mujeres ocupan los puestos de los hombres: faldas por la rodilla evasé, hombros anchos y chaquetas entalladas.

El cine se llena de exotismo, de un perro (Lasie) y de Oriente. La gente trata de olvidar lo que ocurre. En Londres, las mujeres recurren al ingenio para subsistir y se pintan las piernas para que parezca que llevan medias. Después de la guerra, la gente sueña con un futuro mejor, pero la economía sigue resentida.

Dior, desde París, lanza el "New Look" en 1947. El impacto fue tan grande que definió los años 50. En América, Claire McCardell crea ropa con tejidos más pobres, siendo la pionera del "prêt-a-porter". En los 40, debido a la guerra, surgen las raíces de lo que en los 50 se llaman los "rebeldes sin causa", gente joven que empieza a pedir una nueva indumentaria que le haga romper con el pasado.

1950

Arranca la década con esperanza americana, con innovaciones en la cosmética y en el hogar que las mujeres europeas querrían tener. El "New Look" empieza a decaer, aunque su estela continuará toda la década.

Los diseñadores, debido a la influencia americana, se vuelven más razonables y crean ropa más llevable, lo que facilita el retorno de Chanel. Los jóvenes toman cada vez más importancia, se vuelven existencialistas en Europa y rebeldes en América (Dean, Brando). Son los años de la consagración de Balenciaga con la "línea saco": trajes sin entallar de manga corta, mucho más cómodos que los del "New Look". También crea las túnicas-camisa que tanto favorecen a la mujer.

Se crea la empresa Maxmara y aparecen otros diseñadores que ya no realizan sólo alta costura. Algo ha cambiado desde la guerra.

1960

La explosión de la juventud. La juventud siempre ha sido rebelde, la diferencia con otras décadas es que ahora tienen dinero. Muchos jóvenes viven en la ciudad, estudian o trabajan, ignoran a sus padres, no se identifican con esa generación anterior y esto se nota en la moda. En las calles de Londres aparece la minifalda en los estudiantes de arte y en los Mods. Mary Quant se apropia de ella lanzándola en las pasarelas y en sus tiendas. Los jóvenes quieren ropa que los identifique y que exprese su forma de sentir.

La llegada de nuevos materiales, como el charol y el plástico, trae la "Space Collections" de Courrèges de 1964. El impacto de esta colección fue grandísimo. Courrèges combina la tradición del arte parisino con nuevos materiales y con una gran publicidad. La calle se llena de "amazonas del futuro", colores candy, botitas, abrigos de niña, etc.. Lo secundan Rabanne y Cardin, por la influencia de la carrera espacial.

Se crea el estilo unisex: misma ropa para hombre y mujer. Sasoon crea el corte asimétrico, que cambió el concepto de peluquería.

1970

1968 es el año del desengaño. Luther King es asesinado. Se realiza la protesta americana contra la guerra del Vietnam. Mayo del 68 en París. Todo esto trae una reacción conservadora en la moda. La energía de los 60 se va apagando, los sueños se esfuman. Una ética colectiva se apodera de la gente desplazando el narcisismo de los 60. Se empieza a buscar una nueva sociedad, se crea el movimiento hippy, se vuelve la mirada a las culturas del este y empieza en la moda la reinterpretación de los estilos del pasado, como el Art Nouveau y el Art Deco.

La ropa ensalza el pasado y el "ideal rural" en vez del "ideal urbano" (diseños campestres de Ashley y Ralp Lauren). Aparece en París un diseñador japonés que abrirá la puerta a los demás, Kenzo. En 1969, realiza su colección en Europa, su estilo fresco, joven y sensual copa la década. Reinterpreta el kimono uniendo Oriente y Occidente. Mezcla colores, estampados, etc. en tejidos humildes como el algodón.

Saint Laurent, que lanzó su linea de "prêt-a-porter" "Rive Gauche" a mitad de los 60, es en esta década cuando se consagra como el rey del "prêt-a-porter". Combina la tradición de la alta costura con la realidad económica del momento.

1980

La moda en esta década refleja una constante búsqueda por lo nuevo. Aparecen en París más diseñadores japoneses. Es la consagración de Oriente. Tras la estela de Kenzo llegan Yamamoto y Kawakuvo, creando increíbles "looks" a través del patronaje.

En Londres, una diseñadora, Westwood, y su marido, McClaren, lideran la imagen y el estilo anárquico de la ciudad. Diseñan ropa para grupos de música, están interesados en todo lo que suponga rebeldía y contracultura. El movimiento punk aparece con una fuerza imparable y se consolida con el concierto de los Sex Pistols "Dios salve a la Reina" de 1977. La ropa es como "hecha en casa", de segunda mano. Solo Westwood crea ropa punk, el resto de los diseñadores toman su influencia.

La aparición del punk a mitad de los 70 es debida a que la gente joven lleva tiempo sin trabajar, decepcionada y con ganas de acabar con lo establecido. Además del punk, aparecen los "Nuevos Románticos". Estos dos movimientos marcan el principio de los 80 y crean una relación moda-música que continuará toda la década. Aparecen diseñadores jóvenes que crean ropa para Annie Lennox, Visage, Boy George, etc., dando más importancia a la imagen que a la música.

Los desfiles se convierten en performance. En París, un diseñador, Gaultier, fusiona tendencias de los jóvenes ingleses con la tradición parisina. Hay un antes y un después en la moda debido a su visión, a su manera de fusionar tendencias que no tienen nada que ver, ironizando sobre el sexo, el sado, la sociedad, el guardarropa masculino... También es la década de las marcas, del lujo ostentoso, de la moda italiana, etc.: Versace y el lujo, Armani y la comodidad, los logos...

1990

Tras los excesos económicos y el despilfarro de los 80, viene el desencanto y se produce una revolución del lenguaje de la moda como no se había visto desde los 60. Nace el grunge, Movimiento de gente real haciendo cosas reales. Sus profetas son fotógrafos ingleses como Juergen Teller, Corinne Day, Terry Richardson y David Sims. Es el momento de la realidad y por primera vez las gordas, las planas, las pecosas, la gente normal tiene un hueco en la moda.

Después de esto se abren varios caminos hasta llegar al "minimalismo", tras el hastío llega la máxima austeridad. La frase "menos es más" se convierte en un lema a seguir. El lujo se encuentra soterrado, "hay que ser rico pero no parecerlo". A esto se une la explosión de cadenas de distribución de ropa más barata, pero con una calidad de diseño, como Zara, Mango, etc.

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De esta revisión podemos sacar cuatro puntos importantes:

- La juventud ha sido siempre un valor en alza, tanto la gente joven como la juventud como concepto.
- La moda está sujeta a los vaivenes sociales, creando a veces sus propias y absurdas leyes, en las que se encuentra metida.
- Siempre ha estado cerca de las clases poderosas.
- La moda, muchas veces, avanza por "golpes de efecto" o actitudes radicales de una persona o de unos grupos, que dejan de serlo cuando son asimilados socialmente.

Con respecto al primer punto, se puede decir que es cierto, pero ¿por qué no intentar cambiar este estandarte? Después de la Segunda Guerra Mundial, y debido al desencanto que dejó, la juventud empieza a cobrar importancia especialmente en los años 50. Entonces, por primera vez, se la contempla como una "clase social". Esto culminará en los años 60, cuando un grupo de diseñadores jóvenes crea ropa para gente que no quiere vestir como sus padres, porque no se identifica con esa generación. Asimismo, la "juventud", como concepto, es algo de lo que la industria de la moda, y especialmente la cosmética, ha vivido y vive.

Sobre el segundo punto, hay que decir que los hilos que unen la moda con los cambios sociales son, a veces, sutiles y profundos. Ceil Beaton, fotógrafo de moda y árbitro, durante décadas, de la elegancia, se preguntaba: ¿por qué el hombre, que siempre ha buscado valores inmutables y eternos, se deja influir tanto por los que no lo son? Asimismo, para corroborar lo, a veces, absurdo de la moda, Helmut Newton comentó: "Dicen que no soy fotógrafo de moda porque no tengo el cerebro lleno de tul rosa".

Con respecto al tercer punto, aunque esto ha sido cierto, ahora estamos en un momento de "democratización de la moda". Empezó con Pierre Cardin en los años 60 y su creación del "prêt-a-porter", y ahora culmina con grandes cadenas como Zara, Gap, Mango, que venden prendas de moda a precios muy asequibles. Nunca hubo un momento en la historia como ahora, en que tantas revistas, fotógrafos, etc. hablaran del mismo discurso. Hoy en día es un negocio que genera millones de euros y da trabajo a mucha gente.

Para concluir, con respecto al cuarto punto, si analizamos la historia de la moda encontramos casi siempre que, detrás de una actitud radical, se produce un paso adelante en la imagen. Si analizamos estas actitudes, observamos que en la tercera edad ya no existen.

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Basándome en estos puntos me gustaría lanzar una pregunta: si la moda es una forma de comunicación que a veces nos ayuda a relacionarnos con los demás, si con esta "democratización de la moda" se llega a mucha gente, si además pensamos que hoy en día se viven más años con buena salud..., ¿por qué no hay una imagen de moda fuerte y consolidada que comience a partir de los 65 años?; ¿por qué la gente de la llamada tercera edad no interviene de forma activa en la moda?; ¿por qué la relación imagen-generación mayor no es fructífera?

Para responder a esto, hay que tener en cuenta varios factores importantes que dificultan esta relación. "Miedo" es una palabra muy ligada a esta edad: "miedo del que dirán", que impide a la gente mayor expresarse con su imagen como lo hacía cuando tenía menos edad. Esto trae consigo una "no-evolución" y una aceptación de cualquier "imagen como algo normal" para esa edad. El problema es que esta "normalidad" siempre es algo sin gracia y sin gusto. ¿Cuántas veces hemos oído la expresión "peinado de vieja"?

También está el miedo a envejecer, a no aceptar el propio cuerpo tal y como el tiempo nos lo ha dejado, comprobando que no podemos ponernos las mismas cosas que hace 20 años. Un hecho que debería ser aceptado como algo natural y con el que se debería vivir sacándole partido, se acepta con la resignación de aquel a quien le "queda poco tiempo".

Todo ello hace que la personalidad de cada uno ante la moda no evolucione, que perdamos los matices que nos caracterizaron en nuestra juventud y madurez. No se trata de conseguir lo que no se tenía, sino de evolucionar de forma positiva con la imagen y, en algunos casos, descubrir aspectos de la personalidad que no se conocían, manteniendo una actitud curiosa ante la vida y la moda.

Con la edad, el vestido se tiene que adaptar al cuerpo y no al revés, la imagen y la moda deben ser cómodas, pero sin perder el punto lúdico, creativo y gratificante que cree estímulos agradables. En el caso del hombre, hay que insistir, porque pertenece a una generación en la que la preocupación por la estética era considerada como "algo femenino".

Recuperar el gusto por la imagen y su aspecto lúdico es una forma de recuperar cierta identidad, se puede envejecer sin pertenecer a una "masa gris", explotando las cualidades físicas a través de la imagen y afirmando nuestra forma de ser, sin que nos de igual "un peinado que otro".

Otro aspecto interesante de la situación con respecto a la imagen en la edad madura, es la poca relación entre generaciones. Aquí los mayores tienen su parte de responsabilidad, en el sentido de que olvidan la actitud rebelde de su juventud. ¿Cuántas personas mayores entienden la moda de la gente joven?; ¿cuántas veces hemos oído comentarios despectivos hacia la juventud, sobre el pelo largo o corto, las crestas, las minis, etc.? Con esta actitud se produce un rechazo de la gente joven al ver que los mayores no aceptan los cambios. Todos nos deberíamos preguntar en qué momento de la vida hemos decidido parar nuestra capacidad de comprensión y aceptación de lo nuevo. Sabiendo que la evolución de la moda siempre va acompañada de cambios y actos radicales que suponen un paso hacia adelante, ¿por qué perdemos esa capacidad de comprensión de los mismos? Si los jóvenes se sienten incomprendidos y rechazados, se crea una barrera en las relaciones y se margina una parte de la sociedad. La moda tiene que ser una sensación "lúdica" y "agradable" que te diga que, con 80 o 90 años, tú puedes disfrutar de tu imagen y que esto genere una sensación positiva hacia ti mismo, sin perder su aspecto comunicador hacia los demás.

Comentarios a las preguntas y opiniones

Respecto al comentario sobre la importancia de ir limpio -que me ha llamado la atención-, creo que ir limpio no es ir desnudo y yendo limpio se puede ir de muchas formas. En cuanto a que lo importante es el estilo, pienso que esto encierra una pequeña trampa: ¿qué nos ponemos para tener estilo? La gran pregunta es si nos vestimos para gustarnos a nosotros o nos vestimos para gustar a los demás, y a partir de ahí se podría llevar un debate.

Respecto al comentario sobre la importancia de ir limpio -que me ha llamado la atención-, creo que ir limpio no es ir desnudo y yendo limpio se puede ir de muchas formas. En cuanto a que lo importante es el estilo, pienso que esto encierra una pequeña trampa: ¿qué nos ponemos para tener estilo? La gran pregunta es si nos vestimos para gustarnos a nosotros o nos vestimos para gustar a los demás, y a partir de ahí se podría llevar un debate.

Sobre si es criticable que la gente mayor se vista con ropa más joven, apuntaría dos cosas. La juventud es también una actitud. Obviamente es un hecho físico, no nos podemos engañar, pero hay mucha gente que tiene un espíritu joven durante toda su vida. Personalmente, no veo mal que una persona quiera ir vestida con ropa un poco más joven, me parece que es una cuestión de estilo de cada uno. En cuanto a la crítica de esperpéntica sobre una persona que va vestida más joven, creo que hay que valorar el espíritu de rebeldía que puede conservar esa persona y que le apetezca vestir así. Cabe también valorar por qué no hay un hueco para la persona mayor que quiere ir vestida un poco más joven y no encuentra sitios para conseguir ropa más joven aplicada a su edad.

Estamos en una sociedad donde todo se consume muy deprisa, donde hay diez canales de televisión con diez programas a la vez, con miles de cosas a la vez y todo responde a un interés puramente económico. Es posible que me equivoque, hay gente más preparada que yo para analizar este tipo de cosas. En cuanto a la opinión de Carolina Herrera sobre la moda "llevable" y su imagen de París, yo no estoy de acuerdo con ella. Hay dos tipos de moda, yo creo que hay una moda "llevable" -de entrada toda la moda debería serlo-, la frase de la Bauhaus de 1919 "la función hace la forma" es válida hoy en día. Una chaqueta tiene que ser una chaqueta, no puede tener tres brazos, porque las personas no tenemos tres brazos, tenemos solo dos. Creo que la moda tiene que ser "llevable", pero hay un tipo de moda más ligada al arte y con más espectáculo, como puede ser la imagen de Christian Dior -si hoy levantara la cabeza posiblemente se escandalizaría con lo que hace John Galliano-, pero creo que esta parte es importante porque permite una capacidad de espectáculo y de sueño y ¿por qué no lo puede haber en la moda? Además, responde a un interés de marketing muy claro y muy concreto, para llamar la atención sobre la firma y para que luego la gente consuma los productos de cosmética y los perfumes. No sé si han estado en la tienda de Dior, hay toda una imagen exagerada, pero luego hay toda una división mucho más vendible de "prêt-a-porter" donde se encuentran trajes sastre y cosas más convencionales.

En cuanto a la opinión de Carolina Herrera, me parece respetable pero, según como se mire, su ropa no puede ser llevable para otra gente, con lo cual yo creo que es algo muy subjetivo y, por tanto, creo que es importante que haya los dos tipos de moda: la "llevable" y la que nos permita soñar o incluso criticarla porque no nos gusta. Creo que es puramente imagen y nada más.

Respecto a la anorexia, me parece que es un problema gravísimo, esto está fuera de toda duda. Creo que la moda la ha fomentado, pero no creo que haya sido responsable. No conozco el tema profundamente, pero de gente que lo ha tenido cerca y a través de personas que han tratado a gente anoréxica, sé que es gente muy disciplinada, muy inteligente, que controla muy bien sus actos, porque para no comer durante días y días, se debe tener mucha disciplina, y no creo que todo esto sea para ponerse una talla del 38. Me cuesta mucho creerlo. La moda ha contribuido vendiendo el sueño de la delgadez, que la ropa sienta mejor y una serie de cosas con las que no estoy de acuerdo, pero no creo que sea responsable; simplemente no ha ayudado.

También me parece muy bien la comodidad, me parece fundamental y básica. He venido con chanclas y pantalón vaquero y podía haber venido con traje y corbata, pero no me habría sentido cómodo y además pensaba que no era mi tarjeta de visita por lo que iba a contar, con lo que ya doy pistas de cuál puede ser mi situación y mi opinión en torno a la imagen.

Cuando hablo de que no hay una imagen de moda a partir de los 65, no hablo de que haya un esclavismo a partir de esa edad, bastante lo ha habido durante toda la vida para seguir manteniéndolo. Hablo más de una cuestión subliminal, de una cuestión de valores. Voy mucho a las tiendas, no porque compre ropa -ya saben que "en casa del herrero, cuchillo de palo"-, sino por mi trabajo, para observar qué compra la gente, por qué compra y cómo compra, y veo muy poca gente mayor en las tiendas donde yo entro y no me parece importante el hecho, es importante el porqué. Existe un distanciamiento entre la gente de su edad y la de otra generación como la mía o incluso más joven, que es lo que hace que no exista ese mercado. Cuando me refiero al hecho de que no hay un mercado, no me refiero a que cada temporada tenga que haber desfiles con gente de su edad y que esto genere una bola económica tan grande como esta en la que estamos metidos nosotros. Me refiero al aspecto positivo, porque la moda es en cierto modo un monstruo -lo he dicho ya-, pero también tiene cosas muy positivas. No hay revistas de moda para ustedes, revistas que no hablen solamente del lumbago o de qué hacer cuando no sienta bien la comida -por decir algo generalizador y sin faltar al respeto a nadie-, pero creo que es necesario que haya ropa para gente que ya no está tan delgada y que esas personas no tengan que ir a los grandes almacenes a comprar unas tallas enormes, con estampados que parece que los haya hecho un ciego o su peor enemigo. Eso me parece un problema en el sentido de que la gente no se sienta satisfecha porque no se vea guapa. Sé que no es importante verse guapa y que ha de haber otra serie de valores que hagan que esto no sea importante. Es lo mismo que el dinero. El dinero no es importante, pero no lo es cuando se tiene. "Lo bueno del dinero es tenerlo para olvidarse de él", dice la gente rica, y con la moda sucede un poco lo mismo.

Se ha dicho que lo que te pones es una expresión de tu espíritu: estoy de acuerdo con esto. Lo he dicho cuando hablamos de ponerse ropa para gente más joven. También creo que debe tratarse de un divertimento -expresión que me parece perfecta, exacta y correcta- y, sobre todo, no tiene que morir el espíritu rebelde y las ganas de ponerse una cosa u otra, en el fondo estamos hablando de algo tan superficial como lo que vas a ponerte. De una forma sutil está ligado a otro tipo de cosas, creo que es un tipo de alegría que puede motivar a toda la gente cuando se ve un poco más guapa. Aunque, si tienes unos problemas gravísimos, no se te van a quitar porque estés más guapa.

Estoy de acuerdo también en que el "hábito no hace al monje". Voy a permitirme contar una anécdota personal que es muy curiosa. Durante los 80 yo vivía en Londres y es cuando hubo toda la explosión de Jean Paul Gaultier. Iba al colegio con unas medias de red y minifalda escocesa, porque era la imagen masculina de la época. Me apetecía ir así, no para llamar la atención, me gustaba ir así. Para mí era importante ir así. Como era importante ir al cine, a los museos y a otras cosas, pero cuando me levantaba no me ponía un cuadro, me ponía una ropa y la que quería ponerme era esa. Iba a sitios donde no se me abría la puerta hasta que no se enteraban de lo que iba o por qué iba así. Eso lo he vivido y soy muy militante de que no se puede rechazar a nadie por su imagen.

Sí que es cierto que la ropa -y la moda en general- sirve para ocultar una serie de cosas, pero eso forma parte de ella desde la primera vez que alguien que vivía en las cavernas se puso una piel. Son siglos y siglos de historia contra los que no se puede ir. Creo que la imagen es algo inmediato y momentáneo, está en uno mismo, en favorecer la comunicación con el otro o no; una vez se ha superado esta barrera, viene el resto. Y viene el conocerse y ver qué pasa, pero en un primer momento la imagen es importante, no debería serlo, pero lo es.

Para terminar quería decir una cosa que se me escapó en la charla respecto a la indumentaria masculina. Pensé que iba salir en el debate, ha sido un poco una argucia mía, pero no ha salido. Nadie ha preguntado por qué no han salido hombres en las imágenes, a parte de dos ocasiones, en 1920 con el albornoz de Sonia Delaunny y en 1960 con los diseños de Stephan Jones. Yo creo que, con la moda -sin entrar a valorar o a juzgar si es importante o no-, muchas veces se arrastran lastres, conclusiones de por qué se hace una cosa u otra, por qué se va vestido de una forma y no de otra, y creo que esto es muy evidente en el comportamiento de los hombres hacia la moda. Hay una frase de Jean Paul Gaultier cuando le preguntan por qué hace esta ropa tan loca que no es "llevable" y dice: "La realidad es que mi ropa es llevable, solo que para otro tipo de personas, no para usted que me está entrevistando".

Otra frase muy importante es: "Los hombres necesitan, con los cambios, ir más despacio, no están educados para cambiar tan rápido. Lo que a una mujer le cuesta un año, a un hombre le cuesta diez". Si se analiza en profundidad, vemos que hay una losa cultural que hace que esto sea así. De hecho, la mayoría de público de hoy es femenino más que masculino y si salimos a la calle los hombres tampoco van desnudos, ¿verdad?

Que la moda ha visto la mujer como el escaparate para lucir, es una reflexión interesante que tiene parte de verdad. Hay toda una manipulación social y la mujer era poco más que un trofeo para el hombre. Creo que es cierto, pero la pregunta es: "¿la oferta genera demanda, o la demanda genera oferta?"

Hasta 1900, los hombres empleaban horas para vestirse y tenían un atuendo muy rico, que despareció con el siglo y no reapareció hasta los 60, apoyado por el movimiento gay, que como colectivo empezó a tomar importancia. El movimiento gay rompe unos tabúes, unas barreras sociales que impiden expresarte tal y como eres. La moda podría ser eso -olvidando la parte económica-, la moda como concepto. Los hombres no han hecho nada por generar una demanda.

Hay que tener la moda como lo que es y como algo divertido y cultivar otra serie de valores y de cosas que te permitan estar tan bien que puedas tomar lo otro como algo divertido y nada más que eso. Siempre he pensado que el mejor maquillaje es una persona que está feliz, no se necesita nada más.

Conclusión

La moda es, a veces, un fenómeno de comunicación e integración muy poderoso. Al desaparecer en la tercera edad, hace que la separación generacional sea aún más grande entre jóvenes y mayores, debido a la incomprensión de los mayores hacia los radicales cambios de imagen que a veces los jóvenes realizan como forma de autoafirmación. ¿En qué momento de la vida decidimos de bajarnos del tren y no recordar nuestra actitud rebelde de cuando éramos jovenes?

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